Zenon de citio

Zenon de citio gy kin225 16, 2011 BIOGRAFÍA; ZENÓN DE CITIO Luis Daniel Olea Rodr[guez. ESTOICOS ANTIGUOS El primer estoico de la historia se llamaba Zenón, nació en Citio en la isla de Chlpre, su padre Mnaseas. por los años 300 0 400 Siguiendo el texto de Cappelletti, según Diógenes Laercio, no era de muy buena apariencia el cuello largo y torcido, aunque esbelto, de piernas gruesas, moreno, rehusaba las fiestas, asistía pero se apartaba, jovial por los higos verdes y los baños de sol, segun la historia.

Entre otras cosas parece que, Zenón consultó a un oráculo, preguntándole, ¿hacia dónde debla ir? La divinidad respondió: «Estar en contacto con los muertos» Ahora bien, Sw p to p age dejando a un lado qu que lo asesinaran, el rlo mandado a ora a dedicarse a la lectu de los clásicos. Tuvo a mae pero por el más afe do mo una invitación fall dos, es decir. Los olemón y Estilpón, e fue Crátes. Es necesario y agradable mencionar el encuentro.

Zenón desembarcó en Atenas tras las comunes comunes complicaciones durante el camino. Transportaba púrpura de Fenicia. Tenía treinta años de edad, se sentó junto a un librero donde se puso a hojear los Comentarios de Jenofonte quedó complacido, exclamó: «iCómo me gustaría conocer a hombres de este tipo! «, y el librero señalo a un hombre que en ese momento pasaba, y le dijo: «Sigue a ese». Era Crates. Para ser un buen Cínico es necesario tener muy en cuenta la desvergüenza y Zenón era muy modesto para tenerla.

Intento inútil de Crates para impulsarlo a las ideas Cínicas y separarse del juicio de los demás. Después de haber sido discípulo de Crates y de otros unos años, se independizó y comenzó a dar lecciones en el Pórtico adornado con las pinturas de Polignoto, el mismo donde años antes los Treinta Tiranos habían matado a muchos atenienses. Ahora bien, como en griego pórtico se dice Stoa, sus alumnos desde entonces fueron llamados estoicos, los del pórtico, del lugar, podrían ser.

Los atenienses lo admiraban tanto que le entregaron las llaves de la ciudad, le rodearon la cabeza con una corona de oro y le otorgaron una categoría de especial importancia, después de su na corona de oro y le otorgaron una categoría de especial importancia, después de su muerte, una estatua de bronce. También fue muy apreciado por el rey macedónico Antígono, que, cada vez que visitaba Atenas, asistía a sus lecclones.

Murió a los setenta y dos años, sin haber estado nunca enfermo, debido a una caída que sufrió al salir de la escuela: tropezó en las escaleras del Pórtico. Mientras caía, tuvo tiempo para decir: «Ya vengo, puesto que me llamas». Entre esos disc[pulos recordemos a Perseo, también procedente e Citio; Aristón, apodado «Sirena», inventor de la «teoría de la indiferencia»; Erilo de Calcedonia, Dionisio el Renegado, y los escolarcas, sus sucesores, Cleantes y Crisipo.

Los estoicos gustaban de decir que la filosofía podía ser comparada a un huerto, donde el muro que lo rodeaba era la lógica, los árboles la física y los frutos la ética. Ahora, para verificar esta similitud, veamos si, manteniéndonos dentro de los confines de la lógica, y subiéndonos a las ramas de la física, podemos llegar a coger los frutos de la ética. 31_1f3