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Tareas gy Edgar228S gexaõpR 03, 2010 6 pagos San Agustín, cuyo nombre completo es Aurelio Agustín, nació el 13 de noviembre del año 354, en Tagaste, región dedicada al cultivo de cereales y olivos, situada en Numidia, en el norte de África, lugar que en esa época estaba en poder de Roma y que actualmente corresponde a Argelia. Su padre, Patricio, era funcionario cpv’il y si bien no poseía rentas y no eran ricos, su familia tenía educación y podían vivir cómodamente.

Como Agustín demostraba aptitudes para el estudio, sus padres aspiraban a casarlo con alguuna joven de buena posición que avoreciera la posibilidad de que en el futuro el emperador le concediera el gobierno de alguna provincia. La familia se vio obligada a hacer esfuerzos económicos para que accediera a una educación y a una formación esmerada. El padre de San Agustín era pagano y su madre Mónica asteriarmente canonizada, era Sw p to page cristiana y ejerció un como catecúmeno, c go or6 consistía en recibir fo ación personal de bautizar difería hasta la madu al hijo.

Fue inscripto iel no bautizado, que pera de la decisión el bautismo se dieran decidir por si mismos. Agustín tuvo por lo menos dos hermanos, Navigio que ue el que fundó un convento de monjas de la orden Agustina y Perpetua quien al quedar viuda lo dirigió. A los 16 años tiene la oportun oportunidad de permanecer ocioso durante un año en su ciudad natal, a la espera de que su padre reuniera el dinero suficiente para enviarlo a continuar sus estudios en Cartago. Se dedica así a la diversión y a los placeres mundanos, deleitándose en las actividades prohibidas.

Una vez instalado en Cartago, continuó con sus hábitos alternando sus estudios con variadas diversiones y continuos amoríos; y a los 19 años llegó a compartir su vida con na joven, de quien no se tienen datos, con la cual tuvo su único hijo, llamado Adeodato. En esa época descubre la filosofía a través de la lectura de «Hortensius» de Cicerón, que lo provoca a buscar la verdadera sabiduría, abandonando los planes familiares de convertirlo en abogado para conseguir algún cargo público.

San Agustín fue una personalidad compleja que durante gran parte de su vida fluctuó entre el ferviente deseo de encontrar a Dios y el cuestionamiento constante que lo obligaba a profundizar su propia fe. Deseaba entender a Cristo desde la razón y se dedicó a investigar el Antiguo Testamento, lectura que lo decepcionó. Su constante búsqueda y su cuestionamiento sobre la naturaleza del mal para explicarse su propia dualidad, lo llevó a entrar en la secta de los maniqueos, a la que perteneció durante nueve años.

Se trataba de seguidores del profeta Manes, que reunía creencias cristianas con otras doctrinas como la de Zoroastro de Persia y la de Buda en Asia. Los maniqueos explicaban la creación en for Zoroastro de Persia y la de Buda en Asia. Los maniqueos explicaban la creación en forma dualista y entendían al hombre omo expresión del conflicto entre dos fuerzas antagónicas, el bien y el mal, creados respectivamente por la luz y las tinieblas.

Su encuentro con Fausto, un sabio maniqueo de gran prestigio no logró despejar sus dudas y lo desilusionó con respuestas vagas, y una visión más mágica que racional de la creación. La segunda etapa de su vida se desarrolla en Italia donde se había dirigido con la intención de ejercer como profesor de retórica y esta influencia cultural le permitió dar un cambio radical a la orientación de su pensamiento.

La vida le arrebató a su hijo a temprana edad, a su mejor amigo a su madre, aceptando con resignación los designios de Dios y convenciéndolo sobre el valor de la amistad como el sentimiento más profundo de amor entre los hombres. Agustín leyó los textos neoplatónicos de Plotino, un escritor romano convertido al cristianismo y de esas lecturas extrajo la definición del mal como ausencia del bien y la idea de la existencia de un Dios bueno y espiritual y la confirmación de que al través del conocimiento se encuentra la felicidad de la sabiduría.

San Agustin tuvo la revelación de Dios por medio del verbo y la palabra, y sus onocmientos de retórica lo ayudaron a acercar a los hombres a Dios. Tomás de Aquino nació en un castillo italiano en el seno de una distinguida familia de la nobleza, en 1225, en un momento p 31_1f6 un castillo italiano en el seno de una distinguida familia de la nobleza, en 1225, en un momento político de confusión. Muy religiosos, sus familiares cultivaban las letras y se rodeaban de encumbradas relaciones sociales.

A los cinco años ingresó al monasterio de Montecasino de monjes benedictinos como oblato donde recibiría formación, sin implicar esta condición la obligación e ser religioso. Pero Tomás poseía una inteligencia brillante, memoria prodigiosa y una inquietud natural por conocer a Dios. Sus estudios secundarios los realizó en el monasterio benedictino de Nápoles para luego continuar sus estudios universitarios en el Stadium de ese lugar.

Allí conoció la vida dominicana dedicada al estudio y al desarrollo del intelecto. Era un hombre reservado con gran poder de abstracción, de notable emotividad y con particular dominio de la oración mental. Continuó sus estudios filosóficos y científicos en la universidad de parís y comenzó estudios eológicos en el convento domínico de Saint Jacques. Inició la docencia universitaria en Colonia, Alemania, como lector de la Sagrada Escritura y posteriormente ocupó en París la cátedra de teología.

Regresó a Italia y fue nombrado Predicador Provincial, donde pudo continuar escribiendo su extensa obra en la tranquilidad del convento napolitano de Santo Domingo. El papa urbano IV lo tomó como consejero teológico, donde Tomás se distinguió además como autor de himnos famosos y también de las melodías. Tomás renunc Tomás se distinguió además como autor de himnos famosos y ambién de las melod(as. Tomás renunció el ofrecimiento del Papa para ser arzobispo de Nápoles haciendo naufragar las ambiciones de su familia de verlo convertido algún día en papa.

Para remediar las deficiencias de los libros universitarios se propuso escribir un compendio sistemático de todo el saber teológico y filosófico de manera racional. Se acepta que la «Suma teológica» es su obra cumbre y la más notable del pensamiento de la época medieval. Volvió a París a ocupar por segunda vez la cátedra. La aparición de las doctrinas filosóficas de Averroes, ensador musulmán, basadas en la filosof(a de Aristóteles, ponían en peligro la síntesis escolástica teológica y científica desarrollada durante siglos.

Santo Tomás se vio envuelto en las agudas controversias entre filósofos y teólogos, y con este enfrentamiento se inició la separación de la filosofía o ciencia en general y la teología. Tomás fue acusado de averroísta porque admitía y utilizaba la filosofía aristotélica sin advertir que la tomaba de una manera depurada de los comentaristas musulmanes y judíos, ya que continuaba siendo profundamente gustiniano y por consiguiente platónico. Regresó a Italia y continuó escribiendo mientras trabajaba en la cátedra donde había comenzado sus estudios.

En 1273, tuvo una extraña experiencia mística que le impidió seguir escribiendo y dictando. Los que lo conocían atribuyeron ese hecho al agotamiento, pero s impidió seguir escribiendo y dictando. Los que lo conocían atribuyeron ese hecho al agotamiento, pero sus más cercanos colaboradores sostenían que había experimentado una revelación divina que lo habla trastornado. Santo Tomás vivió la experiencia más alta de contemplación ística, que es la visión de la misma esencia de Dios, que representa la eterna bienaventuranza del cielo.

El Cristianismo reconoce esta misma visión sólo en dos hombres, Moisés y San Pablo. Santo Tomás de Aquino sería el tercero. Después de esta experiencia no pudo más escribir expresándose con palabras habituales sobre el conocimiento de Dios. En 1274, durante un viaje entre Nápoles y Roma sufrió un accidente mientras montaba un mulo que chocó violentamente contra un árbol caído, sufriendo un golpe en la cabeza que algunos biógrafos consideran ausa de su posterior enfermedad que lo debilitó hasta ocasionarle la muerte.

Después de su desaparición continuó la controversia sobre la orientación de su obra que sigue aún en nuestros d[as. Santo Tomás de Aquino fue canonizado por el Papa Juan XXII en 1323, y el Papa Pío V lo nombró Doctor de la Iglesia, recibiendo posteriormente las máximas distinciones. La difusión y el aprecio de la cristiandad de la doctrina de Santo Tomás fue ido creciendo con el paso de los años, como defensor de la razón como medio para encontrar el camino de la salvación integral.