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Manuscrito La tarde iba tiñéndose de vacíos. Nuevamente las calles se me entregaban repletas de vidas, vidas ajenas, vidas vacías. Cada uno de aquellos rostros me era desconocido, yo mismo no existía. pasado, presente y porvenir se conjugaban en el silencio de aquellos ojos tras el cortejo fúnebre. Todo me invitaba a la desesperanza. Caminaba tranquilo, ¿ porqué no iba a hacerlo Hay robos, es cierto, hay muerte, es cierto también pero, que puede temer aquel que no vive ? , que puede temer aquel que tan siquiera muere A veces, como cuand uegan, ríen y saltan, or 13 aquellos niños que s fe! rancia, siento su envidia. i Si ! pienso lo nunca encontrare pero seguiré buscán ente callo mi vivir. Los dras pasan cual lo infinito, la eternidad me absorbe, no conozco el adiós y eso me deprime. Mi vida va resumiendose a esperar, esperar algo que tenga sentido, percibir algo que sea futuro Tan solo mañana. Como todos los sábados tenia invitación al museo. Se inauguraba una muestra de arte antiguo, con piezas que según dicen, no tienen nacimiento. Algo muy dudoso ya que con los avances científicos todo se averigua. Ya no queda espacio para la duda, por eso los museos para mr van perdiendo importancia.

Pero como todos los sábados fui. Vencí con cierta facilidad las presentaciones formales y me dirigí al salón principal a fin de averiguar la veracidad de la exposición (vicio de los antropólogos el de negar todo descubrimiento no realizados y chequeado por uno mismo defectos profesionales). Ciertamente todos parecían convencidos de lo atemporal de sus reliquias, solo quedaba recorrer las instalaciones. Como acostumbraba a hacerlo, mi primer rodeo era global a todas las salas de la exposición para reconocer el tipo de gente.

Y como en mas de una oportunidad, encontré en el publico a la lite social que difícilmente pudiera diferenciar un canto rodado de una escultura acádea. Me detuve en unas figuras que llamaron mi atención. Había restos de una excavación a UR por Wooley (tipo raro, este que me resulto muy interesante pero que tenia ubicación en el tiempo y en el espacio (5000 a. C. primer diluvio, IJR / Caldea reconocí algunos utensilios prehistóricos, restos del hombre de cromagnon, primeros signos del homo- sapiens Y algunas cosas mas de un inestimable valor histórico.

Todo esto sin dejar de ser interesante, seguía siendo temporal y comprobado. Dispuesto a marcharme con la seguridad de haber tenido razón en mi concepto de los museos en el presente camine lentamente rumbo a la salida. Camine como quien viene de tan lejos que no espera llegar» mire en derredor, despidiéndome de aquel recinto y deseándole mayor suerte para la próxima vez. Ya me iba, cuando a mi derecha, casi pegado a la puerta, un brillo llamo mi atención. Me acerque suavemente con temor, con temor de perd 2 3 pegado a la puerta, un brillo llamo mi atención.

Me acerque suavemente con temor, con temor de perder aquel brillo atrapador que se escondía a la mirada de los hombres. Estaba en el pasillo de entrada. por ese lugar por el que todos pasan pero nadie le da importancia ya que se dirigen al centro del museo, a la atracción. Continué acercándome siguiendo el camino de la luz, luz que producía aquel brillo reflejado. ‘ Ella es bella, tu lo sabes. Sabes que es bella como el cristal noble, como un loto que en flor te regala toda la magnificencia de su perfume. Pero no debes tocarla, o la destruirás, cual las alas de una mariposa a. No sabia bien porque vino a mi memoria aquella sentencia, no temía, ya que no temo a mis escritos, pero me intrigaba. Hace ños que me había negado a escribir, en el mismo momento en que me había negado a sentir. Aquel brillo continuaba conjugándose en mis entrañas, ya formaba parte de mi ser y jugaba como un niño con mis frustraciones y se mofaba de mi dolor y me absorbía. Me acerque, al menos ya estaba allí, parado frente a el. Maderas cuidadosamente talladas convergían en aquel pequeño recinto, su piso de terciopelo y su techo de cristal lo coronaban.

Y allí dentro el, como no sabiendo lo importante que era, como no queriendo saberlo me miraba. Solo un papel amarillo y eterno como los ojos de un ciego, me observaba, con paciencia, con la terna seguridad de estar en el lugar de uno. Sus signos no eran actuales, por lo menos no estaba escrito en ninguna de las leng 3 lugar de uno. ninguna de las lenguas conocidas y remontándome en el tiempo, no respondía a las caracteristlcas de ninguna de las civilizaciones conocidas por mi. Busque impacientemente a ambos lados de la vidriera alguna tarjeta que tuviera algún dato sobre aquel manuscrito. Pero fue en vano.

Decidí preguntarle a Marcel, que es el director y dueño del museo, si tenia conocimiento de ello, pero tan solo al pensarlo todo se transformo en neblina y abandone el museo. Camine toda la noche pensando, miles de ideas surgían en mi memoria para cuentos que jamás me hubiera atrevido a soñar. Volvería a escribir. Con todas aquellas ideas en mi mente regrese a mi casa a descansar para levantarme temprano al día siguiente y visitar nuevamente el museo. Algo de mi había quedado muerto en aquel rincón de cristal y roble. No me costo dormir aquella noche, ya que me habitaba el enorme deseo del nuevo día, tan siquiera se si soñé.

Solo recuerdo que me levante a las seis, me bañe y me puse aquel traje que usaba cuando iba a verla. Cerca de las ocho y media sali e mi casa, camine por las calles vacías de domingo. Me detuve en una librería de textos teológicos, y compre un muestrario de pergaminos no traducidos aun. Me senté en el bar de la esquina del museo, pedí mi desayuno y comencé a hojear el libro. Sus paginas eran rusticas, posera los simbolismos mas extraños y exóticos que jamás he visto. Volví a recordarla, un 7 de Febrero fue el día en que la v 40F 13 extraños y exóticos que jamás he visto.

Volví a recordarla, un 7 de Febrero fue el día en que la vi por ultima vez, y bajo mi mano cansada reposaba el libro abierto en su pagina ocho. La duda, aquella constelaclón que abarca el infinito Sln tiempo penetro en mis entrañas. Cerca de las diez levante mi cansado cuerpo de la incomoda silla del bar y camine hacia el museo. Al llegar Marcel me saludo con sorpresa pero no le di mayor importancia. Recorrí todas las salas con desinterés y volví hacia la puerta. allí estaba aun la vidriera, me acerque ya mas confiado y comencé a interpretar fantásticamente aquel manuscrito.

Me recordaba a algunos de los que había en el libro, pero a ninguno se asemejaban sus símbolos. Formas mas parecidas a diseños que a grafías lo habitaban. Mi interpretación comenzaba a gestarse. «Las manchas del cielo se hundirán, hasta que de las entrañas de lo etéreo resurja para siempre el lobo de las templos Aquellas interpretaciones me producían sorpresa, jamás pude ir las kenningar, sin embargo allí se posaban ante mis ojos constru transfigurándose en símbolos. Por momentos pensé que aquel manuscrito me enseñaría a tomar la mariposa sin dañarla.

Sentía dentro de mi cuerpo la eterna esperanza de la paz. Mis manos temblaban de solo pensarlo, a cada símbolo correspondía una kenningar. Pero era yo acaso capaz de crear sobre lo que no conocía. Recurrí a un amigo que ha muerto, por eso se que puede ayudarme. Y lo hizo . » Tomaras el castillo de su cuerpo, lo llevaras al país s 3 se que puede ayudarme. Y lo hizo » Tomaras el castillo de su cuerpo, lo llevaras al país de los anillos de oro para construir con la dura bellota del pensamiento, el fuego del aire „ Así, solo así podría protegerla de mi, me repito constantemente.

Mi vida iba renaciendo en la esperanza de vivir. Vivir para descifrar mis propios pensamientos, aclarar mis dudas, vencer mis frustraciones. Observaba el pergamino con desesperación, no quería que ni n solo gesto se escapase a mi aprehender. Cada palabra la transcribía hasta formar una oración con sentido. Espacios vacíos me invitaban a la creación, vidas paralelas se gestaban en aquel rincón oscuro del museo. Deseaba que ese día fuera eterno, deseaba vivir al lado de aquel manuscrito, pero la realidad era diferente, y ya cerraban.

Me marche con aquellas frases penetrando mi alma, formando parte de cada rincón de mi cuerpo. Cada metáfora inventada representaba un hilo de vida que se paseaba por mi sangre, construir, crear era la consigna. El sol penetraba en mi se y me trasladaba a la duda. Analizaba mis situaciones de vida para intentar reconocerme merecedor de aquella revelación. Pero la realidad me demostraba que no existía merecimiento alguno, solo existían los hechos y eran los que primaban.

Mi pasado iba transformándose a la negación, lentamente iba reconociéndome en media de toda esa maraña de sentimientos, detrás de este conjunto de facciones, detrás de cada una de sus parte me hallaba yo, yo desde adentro. 6 3 Me sentía extr de facciones, detrás de cada una de sus parte me hallaba yo, yo desde adentro. Me sentía extraño de verme tan carnal. Tan con derechos como cualquier de ser feliz, cuando la felicidad se había transformado en un sofisma en mi vida. Ya los años han pasado como para que me resigne a ser yo mismo, pero aun era tiempo de saber que es lo que yo era.

Pocas veces me había detenido a pensar sobre mi, conscientemente, casi me atrevería a decir que nunca lo había hecho. Pero desde que conocí aquel manuscrito, tan eterno y tan fugaz como la muerte, mi concepción de las cosas iba cambiando. Aquella mariposa a la que no me atrevía a tocar por miedo a destruirla, también puede formar parte de mi vida. Siento como si la hubiese tocado siempre, y siempre me hubiese dejado restos de su cuerpo formando diseños sobre mis torpes dedos de hombre. Recordaba miles de palabras vacías de sentido y repleta de silencios y me preguntaba .. ? Alguien habrá podido entenderlos recordaba millones de miradas y gestos como cantos de amor a lo eterno. Recordaba todo aquello que di sin decirlo y todo aquello que quite. Recordaba hoy, estando solo . Cada palabra,. Cada silencio repercutían en mi sentir, aquel manuscrito encerraba mi destino entre paredes de roble y techo de cristal. Aquel manuscrito sobreviviría a mi cuerpo, a mi cansado cuerpo humano. Buscaba remontarme en el tiempo, abandonar el espacio, y donde el universo se conjuga, donde se nombra a Dios por su apodo , descansar.

Reconoc(a ms dudas, asumía mis flaq conjuga, donde se nombra a Dios por su apodo , descansar. Reconoc(a mis dudas, asumía mis flaquezas, y trataba de entender aquel pergamino de cristal y roble que parecía reírse de mi inutilidad disfrazada de snobismo. El análisls de mis acciones me invitaba a reconocerme nuevamente vivo, en un mundo ni mejor , ni pero de que era antes, pero al menos, nuevamente ío Tome el libro del estante, mis manos temblaron al sentirlo tan distante y tan cercano, lo abrí en la pagina ocho. Me quede observando el interior de su lomo.

No había rastros que alguna pagina hubiese sido arrancada, sin embargo saltaba de la seis a la ocho y por pura lógica entre ambos números falta algo. Recordé las mitologías antiguas que hablaban del numero siete como satánico, también la recordé a ella, por momentos pensé que tan vez no existió nunca aquella pagina, pero no me atrevía a afirmarlo, ya que esa pagina con su numero inscripto escondía un isterio que nadie iba a poder descifrar. El sueño comenzaba a apoderarse de mi voluntad, cerré el libro a un costado y opte por descansar. Me esperaba un día agotador.

Vencido por la flaqueza del cuerpo apoye mi cabeza en la almohada, me refugie en el mundo de la imaginación, sin saber que esa noche el subconsciente me jugaría una mala pasada. » Es que acaso crees que la mereces, tu, que no has hecho mas es tu vida que sentir. Sentir de la forma mas vulgar e irresponsable, sentir como el encuentro de dos aves bajo el fuego del infierno es que acaso crees que ella ha entendido 13 omo el encuentro de dos aves bajo el fuego del infierno es que acaso crees que ella ha entendido alguno de todos tus silencios cuando los rodeaste con palabras endulzadoras de oídos y corazones tristes.

Es que acaso te crees merecedor de amar como todos los hombres » Desperté, desperté sobresaltado intentando acallar a mi conciencia. Me levante de la cama,. Intercepte mi rostro entre el espejo y la pared, y all[ estaba, reflejado torpemente reflejado cumpliendo con algún principio de la física para no contradecir a Dios. Me observe como se observa a un desconocido, me observe ntentando encontrar el rostro de mi conciencia y llore, como hace tiempo no lloraba… llore por m’.

El día se presentaba propicio para creer, mi cuerpo ya mas abandonado por la negación caminaba seguro por las calles de los hombres. Buscaba el museo. Deseaba el manuscrito. allí estaba esperándome, allí estaba dándose a mi como nunca nadie se había dado. Entregándome su respuesta. Si, era capaz de amar y merecedor de ser amado pues el me había elegido para enseñarmelo. Sus símbolos me observaban como necesitando de mi para vivir, esperando que yo fuera quien les diese el significado por el cual erian aceptados en sociedad , revalorizados y entrar al museo.

Aquella amistad, aquella interrelación que se iba gestando me invitaba a la esperanza, descubría que ambos temamos una meta y que también ambos depend[amos del otro para lograrla. El manuscrito quería tener sentido, ser obra maestra, «reliquia», y yo qu otro para lograrla. El manuscrito quería tener sentido, ser obra maestra, «reliquia», y yo que era acaso lo que querías mas que poder amarla sin dañarla… » Cuando se produzca el encuentro de las fuentes y las gaviotas del odio dancen, Tu, la llevaras a las casa del aliento para esperar l lobo de las mareas .. Si si. , eso haré .. decía para mi. Pero, ¿ que era eso que tenia que hacer ? No podía comprender su lenguaje que me reducía al absurdo, que me mostraba mi vida en constelaciones fugaces de melancolía. Trataba de entenderlo, buscaba trasladar todas sus kenningar a mi realidad, separar las palabras del sentimiento, atrapar todos sus silencios. Conocerlo. Pase horas, días enteros en bibliotecas estudiando poesía de Islandia, analizando todas las interpretaciones posibles de las kenningar, pero mientras mas conocía sobre ellas menos las entendía.

Llegue a odiar aquel anuscrito, no salía, no com(a, no dorm(a intentaba sacar de mi todo resto de pasado. Al lograrlo, o creer que lo había logrado, me arrepentí. Un vacío tan triste y doloroso rodeo mis sentimientos que sentía a mi alma pudrirse en el rincón mas oscuro del Hades. Me arregle lo mejor que pude, libere mi mente de aquel desperdicio de ideas que se había llevado mi odio y me dirigí al museo. Sin seguridad, con temor y dolor. Y mucho tiempo malgastado Camine lentamente hacia el , disculpándome de mi ignorancia y prometiendo estudiar el doble, pero firmemente no culparlo de mi propia incapacidad. Lo observe con amor,