Relacion entre casa tomada y carta a una señorita en paris

Casa Tomada Desde el punto de vista que nosotros lo tomamos, es que la casa era ya de por si muy grande, y se le agrega que la forma de vida de los hermanos era muy sedentaria y silenciosa, a un punto que se escuchaba a Irene cuando soñaba en voz alta desde la otra habitación. «Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas cib habitaciones por rep Al ser la casa tan sile comedor, o la bibliot posible y da por un h ra osa Cortazar.

Pág. 9 idos desde el erta lo mas rápido o la casa. «Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra (… ) Me tiré contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo» Cortazar. Pág. 2 Al poco tiempo de que t Swipe to View nexr page tomaron el comedor y la biblioteca, los hermanos oyeron ruidos en la cocina o el baño por que no se distinguía bien de donde enia, es ahí cuando cerraron la puerta cancel y quedaron en el zaguán, sin haber podido llevar alguna cosa útil. Salieron a la calle, cerraron la puerta y tiro la llave por la alcantarilla, por si alguien quería entrar a robar, con la casa tomada «Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene y salimos así a la calle.

Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada» Cortazar. ág. 16 Carta da una Seorita en Paris: Desde el punto de vista que podríamos entender el cuento, es que el narrador no quería ir a vivir a la casa de su amiga, Andree, por que no le gustaba ingresar en un orden cerrado, ya que estaba todo muy excesivamente ordenado y le daba un sentimiento de ultraje desordenar las cosas. Y yo no puedo acercar los dedos a un libro, ceñir apenas el cono de luz de una lámpara, destapar la caja de música, sin que un sentimiento de ultraje y desafió me pase por los ojos como un bando de gorriones» Cort sin que un sentimiento de ultraje y desafió me pase por los ojos omo un bando de gorriones» Cortazar. Pág. 18 Cuando estaba mudando sus cosas, slntió que iba a vomitar un conejito, ya era algo habitual en el narrador, solamente se metía los dedos en la boca como una pinza para agarrarlos de las orejitas y sacarlos. Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas» Cortazar. Pág. 19 Una vez que se mudo a la casa de Andree, vomitar conejitos fue más seguido, se decidió a matarlo, pero Sara, lo esperaba arriba ara desempacar las valijas, entonces lo guardo en su sobretodo. «Al cruzar el tercer piso el conejito se mov[a en mi mano abierta. Sara esperaba arriba, para ayudarme a entrar las valijas… ?Cómo explicarle que un capricho, una tienda de animales? Envolví el conejito en mi pañuelo, lo puse en el bolsillo del sobretodo dejando el sobretodo suelto para no oprimirlo» Cortazar. Pág. 21 No mato al conejito, sino que lo guardo en el botiquín, esa misma noche volvió a vomitar un negro, dos días después un blanco, y a la cuarta noche uno gris. Los escondía en el armario, ya eran diez onejitos, casi todos 3Lvf4 blanco, y a la cuarta noche uno gris. Los escondía en el armario, ya eran diez conejitos, casi todos blancos.

Desde que había llegado a la casa todo había empeorado. Dormían de día y vivían de noche. Los conejos destruyeron libros y el trizado. «Hago lo que puedo para que no destrocen sus cosas. Han roído un poco los libros del anaquel más bajo, usted los encontrará disimulados para que Sara no se dé cuenta. ¿Quería usted mucho su lámpara con el vientre de porcelana lleno de mariposas y caballeros antiguos? El trizado apenas se advierte, toda la noche rabajé con un cemento especial que me vendieron en una casa inglesa» Cortazar. Pág. 4 – 25 Los conejitos, la casa, estaban haciendo enloquecer al narrador, ya ni siquiera dormía para ordenar los desastres que estos hacían. Le escribió la carta solo por el hecho de decirle a Andree que el no había sido el culpable de los destrozos. Termino matando a los once conejitos y se suicido. «No creo que les sea difícil juntar once conejitos salpicados sobre los adoquines, tal vez ni se fijen en ellos, atareados con el otro cuerpo que conviene llevarse pronto, antes de que pasen los primeros colegiales» Cortazar. Pág. 28