Peste negra

Peste negra gy Leyesi ‘IOF6pR 16, 2011 2 pagos Peste Negra Una epidemia de Peste Negra devastó Europa a mediados del siglo XIV. Se conocían varias formas de peste en el mundo civilizado desde tiempos antiguos. Los historiadores griegos y romanos describieron brotes repentinos y mortales de una enfermedad epidémica en Constantinopla, en el siglo VI d. C. donde más de la mitad de la población pudo morir por esta razón. El brote denominado en la actualidad la peste negra alcanzó Europa desde China en 1348 y se expandió a gran velocidad por la ayor[a de los países.

Sus resultados fueron desastrosos. El bacilo de la peste afecta a roedores salvajes y sus parásitos, en especial a la rata negra y su pulga, Xenopsylla cheopis. Una rata enferma, portadora del bacilo uede infectar a la pulga que se almenta de su sangr ora ésta fue la causa má m’ Hay dos formas de p de más importante es la linfáticos y provoca I garganta (forúnculos, bubones) d ernos piensan que la enfermedad. gravedad. La cta a los ganglios situados en la Swlpe to vlew next page ubones), axilas y, en especial, en las ingles.

Este tipo fue muy habitual en la baja edad media europea y a principios de la edad moderna. pero la más mortal era la peste neumónica, una de las enfermedades más infecciosas y mortales conocidas por el ser humano. Era frecuente en los meses fríos del invierno, afectaba a los pulmones y se trasmitía con facilidad, ya que se podía expandir a través de la tos y los estornudos. Se cree que la peste negra de mediados del siglo XIV se inició en las estepas de Asia Central y se extendió a China e India.

Las consecuencias sociales y económicas de la peste negra han sido muy debatidas por los historiadores. Es probable que justo antes del brote y tras un largo periodo de crecimiento la población medieval de Europa hubiera alcanzado su punto más alto, y una dramática caída en casi todas las regiones tuviera un impacto inmediato. Los excedentes agrícolas desaparecieron, algunas poblaciones disminuyeron hasta desaparecer y varias ciudades perdieron su importancia, mientras que la mayor parte de las tierras marginales permanecieron sin cultivar.