Misera cn pobreza

Misera cn pobreza gy Blaxztcr no•R6pR ‘E, 2011 2 pagos MISERIA Y POBREZA -Un herrero al que decían Miseria, no porque fuera apretao, sino porque nunca tenla un cobre a causa de que se pasaba feriando a sus amistades, VI via una vez allá por el Bolsón, acompañándose nada más que con un perro que había criao y al que le había puesto por nombre «Pobreza. Adonde fuera Miseria a divertirse, allá lo seguía su quiltro para quedarse esperándolo a la puerta del boliche, y endilgarlo para la casa silo veía un poco a la sin rumbo. De tanto mascar vid fragua, a tiempo que le com que amaneció con mal án currió aba ora to View nut*ge s fu ndo afición a la as. Una mañana os los huesos, se le pensar: «Por veinte años más con vida y salud, y plata para el bolsillo, yo estaría dispuesto a empeñarle el alma al Cachudo» «Ligerito no más llegó haciéndose el zorro rengo un sujeto de tongo café y chaqué plomo, con olor a tinterillo, y pasándole un papel timbrado al herrero, le dijo con muchas zalamerías: —Echeme aquí una firmita y le respondo que estos veinte años corren de mi cuenta. Como no había tinta a mano, el diablo picó al herrero en la sangradera y le pasó una pluma de cuervo para que firmara. Luego secó la metió el papel en la cartera y se hizo humo. «Los años iban pasando como un suspiro, cuando un día Miseria pararse frente a la fragua a dos forasteros con una borriquita en llevaban sus cacharpas. «—Le prevengo, señor, que si no le arreglamos la herradura a la burra no vamos a alcanzar ni a la mitad de la cuesta —decía el más viejo, echándose viento con la chupalla. —Ya sé, Pedro; pero me gustaría saber con qué le vamos a pagar al herrero por su trabajo, cuando recordarás muy bien que ni para alojamiento nos ha alcanzado estos días —le contestaba el más joven, sin agitarse. —Con unas indulgencias lo arreglamos todo, ya verá —saltó el veterano. «Miseria, que no era hombre de hacerse el desentendido, dejó la bigornia donde estaba ocupado en una compostura, vino y les dijo a los forasteros: Yo con gusto les herraría a la borrica, pero no sé si halle algo le calce. ??Y se puso a escarbar en un montón de fierros viejos que estaban devorados en un rincón, cuando lo primero que sale enredado en tenazas va siendo una herradurita de plata flamante. Miseria de dos martillazos dejó la herradura justa para calzaría a la burrita. Maestro Pedro le ayudó a tener la pata, y todo quedó listo en un dos por tres.