Mecanismo de defensa del paciente histerico

Mecanismos de defensa del paciente Histerico. Los mecanismos de defensa utilizados por el histérico son menos fijo o estables que aquellos que emplea el obsesivo. Cambian como reacción a datos sociales, lo que en parte explica la diferencia en la impresión de diagnóstico entre diversos psiquiatras que ven al mismo paciente. A diferencia de la mayoría delos demás síntomas neuróticos, las defensas histéricas eficaces no son directamente dolorosas en ellas mismas y, por consiguiente, ofrecen potencialmente un gran alivio del dolor mental.

Represión Encontrada en forma la amnesia histérica manifestaciones clíni el desarrollo, los se de las situaciones edi OFY Swipe View p fallas de memoria, sexual son e el punto de vista ror competitivo mo negativas, son tratados por este mecanismo. El soñar despierto y la fantasía. El pensamiento racional es predominantemente organizado y lógico y prepara al organismo para la acción, con fundamento en el principio de la realidad.

El soñar despierto en cambio es una continuación del pensamiento de la niñez y se basa en procesos primitivos, mágicos y de satisfacción de deseos que siguen el principio del placer. El soñar despierto es particularmente aparente en la vida emocional del histérico. El contenido se centra alrededor del afecto y la atención que uno re Swipe to View next page recibe. El histérico prefiere la satisfacción simbólica proporcionada por la fantasía a la satisfacción disponible en su vida real, ya que esta última estimula la ansiedad edipal.

La mayoría de los pacientes consideran este aspecto de su vida mental como privado, y solo raramente lo revelan durante las entrevistas iniciales. Sin embargo, el contenido del soñar despierto del histérico se revela indirectamente. En efecto sus fantasías infantiles se proyectan sobre el mundo exterior a través del empleo de una conducta histriónica. Actuando dramáticamente los sueños, el paciente reduce la soledad del mundo de la fantasía y evita con todo, la ansiedad y el sentimiento de culpabilidad edipales que acompaña la conducta adulta madura.

Las falsedades construidas contienen a menudo elementos de hecho que poseen significado psicológicos en términos del pasado y revelan tanto el deseo como la defensa edipales. El soñar despierto adquiere su mayor importancia psíquica durante la fase edipal del desarrollo y podrá ir acompañado de actividad masturbadora. El niño, esforzándose por dominar sus tentaciones de masturbación, se sirve del soñar despierto como edio substitutivo para obtener una auto estimulación agradable. La emocionalidad como defensa.

El histérico se sirve de una emocionalidad intensa como defensa contra sentimientos más profundos. La seducción y la simpat[a superficial con el sexo opuesto permiten evitar sentimientos más profundos de intimidad, con la vulnerabilidad al rechazo consiguiente permiten evitar sentimientos más profundos de intimidad, con la vulnerabilidad al rechazo consiguiente. Las explotaciones afectivas podrán servir ya sea de protección contra sentimientos sexuales o contra el miedo al rechazo. Estas exhibiciones ramáticas se relacionan también con la identificación con un progenitor agresivo.

Identificación. Desarrolla un papel eminente en el desarrollo de los síntomas y los rasgos de carácter histérico. Primero el histérico podrá identificarse con el progenitor del mismo sexo o con un representante simbólico, en un intento anheloso de derrotarle en la lucha competitiva por el cariño del progenitor del sexo opuesto. Al mismo tiempo, esta identificación mantiene también la relación del niño con el progenitor del mismo sexo. En segundo lugar, el histérico puede identificarse con el rogenitor muy querido del sexo opuesto o con su representante simbólico.

Esto tiene lugar cuando el paciente siente que tiene menos posibilidades de éxito en la competición edipal. Aunque, en la superficie, el paciente deje al progenitor del sexo opuesto, le mantiene su apego inconsciente, con todo, mediante identificación con él. La identificación a través del dolor incluye componentes tanto preedipales como edipales. El dolor proporciona tanto la satisfacción simbólica del deseo edipal como el compromiso de funcionamiento sano y de castigo por los sentimientos de culpa concomitantes. 3 DE 3