Los siete sabios de grecia

Los siete sabios de grecia gy 1 ACk’a6pR 02, 2010 7 pagos Facultad de ciencias de la educación Licenciatura en filosofía Normas APA. FUNDAMENTOS FILOSOFICOS Y PRESOCRATICOS William Alexander Reyes Guzman Barcelona, 26 de NOVIEMBRE de 2010 INTRODUCCIÓN «Otros pueblos tienen santos: los rie os tienen sabios», aseveraba Nietzsche. Sabios griegos, conse a u morales y políticas, e resad y mucho sentido. Fu práctica popular, en or7 nú al tribuida a los Siete ro de sentencias nica: pocas palabras ico de la sabiduría omai) llegaron a constituir un género literario, del que tenemos un modelo en los forismos de Hipócrates.

Preguntado Tales sobre la lengua, dijo: «Cuida tus palabras… que ellas no levanten un muro entre ti y los que contigo viven» y añadió «muchas palabras… nunca indican mucha sabiduría». La leyenda de los Siete Sabios se forja hacia principios del s. VI a. C. La referencia más antigua es un texto de Platón, en el Protágoras, donde aparecen ya en conexión con el culto de Apolo en el santuario de Delfos. Esa leyenda se va consolidando, pero el número y los nombres varían desde 7 hasta 17. En todas las listas figuran cuatro de ellos (Tales de Mileto, Bías de Priene, Pítaco de

Mitilene y Solón de Atenas). Y en otras figuran (Quilón de Esparta, Cleóbulo de Rodas o de Cnidos, Misón de Khenas, Periandro de habido sabios, entre cuyo número se encontraron Tales de Mileto Pitaco de Militene, Bías de Priene y nuestro Solón, y Cleóbulo de Cnidos, y Misón de Khenas, y el séptimo fue Quilón de Esparta, todos ellos… amantes discípulos de esta sabiduría, los cuales, de común acuerdo, consagraron a Apolo, en el templo de Delfos, una primicia de su sabiduría, grabando aquellas palabras que todos celebran: «Conócete a ti mismo» y «Nada en exceso»…

Esta era la orma de filosofía de los antiguos, una concisión lacónica». Platón, Protágoras, 343d. Pertenecen a la leyenda tanto sus reuniones en el Panaionion y Delfos, como la anécdota del pescador que sacó del mar un trípode de oro. Cuenta la historia que unos pescadores de Cos encontraron en sus redes el trípode de Helena de Troya, arrojado al mar en su viaje de retorno de Troya a Esparta. Los pescadores, que habían vendido por anticipado el contenido de sus redes a unos viajeros de Mileto, al encontrar el trípode, se negaron a dárselo a los viajeros de Mileto.

De esta forma, estalló una uerra entre Cos y Mileto. Y viendo que esa guerra no tenía fin, los contendientes consultaron al oráculo de Delfos sobre a quién le correspondía el trípode de oro. Y el oráculo contesto: «Al más sabio». Enviado a Tales de Mileto, éste lo remitió a otro, y fue pasando sucesivamente por los siete, hasta llegar a Solón, que lo ofreció al dios Apolo en el templo de Delfos. Y Apolo, es un dios que hiere de lejos y hiere lejos. LOS SIETE SABIOS UNA DE SUS SENTENCIAS Blas de Priene La mayoría de los hombres son malos: 01 TtÀEiot01 ávepwrtoc KaK0[.

Periandro de Corinto La gan hombres son malos: KÉp60q aigxpóv. Cleóbulo de Lindos oi TTÀEiCJt0L ávapwT[0L KOKOí. La ganancia es vergonzosa: Estar bien en cuerpo y alma: Eb tà ot_óua ¿XEOJ Kai triv IVuxrhv. Solón de Atenas áyav. Tales de Mileto mismo: Pitaco de Militene oportuno: Quilón de Esparta imposible: Nada en demas[a: Es difícil conocerse a sí vn6àv xaÀErtÓv tà éautàv yvcóval. Conoce el momento Katpbv yvüJ81. No desees lo ph émeúpEL ábúvata.

Para una lectura y reflexión ética, prescindiendo de las sentencias o apotegmas atribuidas a cada uno de los Siete Sabios, sus aportaciones pueden agruparse en torno a una serie de dmoniciones sobre bienes y valores compartidos: la amistad, la moderación, la prudencia, el dominio de si mismo, la resignación, la veracidad, el respeto a los padres, la reverencia a las leyes, los deseos, la Fortuna, el conocimiento, la palabra, la razón prudencial, la virtud, la felicidad.. deseos, la Fortuna, el conocimiento, la palabra, la razón prudencial, la virtud, la felicidad… . – Descrpclón de la naturaleza humana: El ser humano tal y como estructural mente es: ser racional, ser social, ser religioso y ser moral. Il. – La naturaleza humana tal y como sería si cada uno desarrollara us capacidades individuales en un marco social. III. – Las sentencias morales de estos siete sabios recogen una serie de reglas, normas, principios y valores que posibiliten realizar la transicion del primer estadio al segundo. Es la tarea asignada, primero a la educación como paideia moral y luego a la ética como reflexión racional de esa misma moral.

Si existieran bienes y valores morales: • Ama la piedad, la educación, la moderación, la prudencia, la verdad, la buena fe, la experiencia, la habilidad, la compah(a de otro, la exactitud, el cuidado de la casa, el arte. Pítaco de Lesbos. ?? A tu trabajo aportarás memoria, a tu carácter nobleza, a tus esfuerzos moderación, a tus temores piedad, corregirás la riqueza por medio de la amistad; impondrás lealtad a tus palabras, discreción a tus silencios, equidad a tus juicios. A tus emprendimientos osados aporta un coraje viril, a tus actos firmeza, a tus triunfos autoridad, y a tu naturaleza nobleza. Bias de priene. l. La naturaleza humana: Si fuera racional: • La ignorancia es un fardo . Tales de Mileto. mejor. Tales de Mileto. • Es difícil saber lo que es bueno. Tales de Mileto. • Es difícil el conocerse a sí mismo. Tales de Mileto. • Conócete a ti mismo. Quilón de Lacedemonia. • Que la razón sea siempre la que te guíe. Solón de Atenas. • Mírate al espejo: si eres hermoso actúa con honestidad; si te ves feo, corrige por medio de la honestidad de tu conducta la imperfección de la naturaleza. Rías de Priene. • No adornes tú exterior: tu forma de vivir es lo que te embellece. Tales de Mileto. • No te relaciones con la locura.

Bías de Priene. Si esa racionalidad fuera dialógica: • Habla con propósito. Bías de Priene. • Sé amable y complaciente oyente. Bías de Priene. ?? Cuídate de aquellos a quienes te liga un juramento no te odien por tu locuacidad. Tales de Mileto. • No mientas: di la verdad. Solón de Atenas. • Que tu lengua no corra por delante de tu pensamiento. Quilón de Lacedemonia. • Cuando bebas, habla poco: no te librarás de faltas. Quilón de Lacedemonia. • Ten una lengua tolerante. Cleóbulo de Lindos. • Hay que saber escuchar, pero no a todos indistintamente. Cleóbulo de Lindos. • Ser amigo de escuchar y no muy hablador.

Cleóbulo de Lindos. • No hables mal de otro porque oirás lo que no te agradará. Quilón de Lacedemonia. • Detesta la precipitación y la charlatanería: evitarás faltas porque no se tarda mucho en arrepentirse de estos defectos. Bías de Priene. • Haz promesas: la falta no está lejos. Tales de Mileto. • Sella tus palabras con el silencio, y el silencio con tu actitud. Solón de Atenas. SI_IF,• • Sabiendo (algo), calla. Sol Sabiendo (algo), calla. Solón de Atenas. • Lo que no vieras, no lo digas. Solón de Atenas. • Falta a los compromisos que has contraído forzado. Periandro de Corinto. ?? No divulgues las conversaciones secretas. Periandro de Corinto. • Reprocha pensando que de aquí a poco serás el amigo de a quienes reprochas. Periandro de Corinto. • Guárdate de otorgar tu confianza a todos por igual. Tales de Mileto. • Si crees que es bueno que los demás te rindan cuentas, acepta que tú también las tengas que rendir. Solón de Atenas. Prejuicio de los sabios y otras conclusiones: • Que las sentencias o apotegmas de los Siete Sabios de Grecia se infiere que no distinguen todavía entre el valor moral de una acción y el resto de los valores. • Que a la pregunta genérica de ¿»cómo debo vivir? , responden ue los valores humanos son elementos constitutivos de la vida buena y no existe un grupo de valores al que se pueda atribuir prima facie un carácter supremo. • Que esta concepción de la moral, que se asienta en la teor(a de la identidad entre felicidad, virtud y conocimiento, pone de manifiesto el modo habitual y natural de llevar a cabo el razonamiento moral práctico intuitivo y recupera ciertos aspectos de nuestra vida práctica que suelen perderse en las obras de los autores que ya se apoyan en la distinción moral/no-moral, con independencia de cómo se entienda esa misma distincion. ??? Que la búsqueda de la autosuficiencia y el libre albedrío que postulan son los dos aspectos más cercanos a nuestra propa concepción moral. • Que desde una ética sin transcendencia, en la que los dioses o lo divino es todo aquello a lo que los efímeros sin transcendencia, en la que los dioses o lo divino es todo aquello a lo que los efímeros seres humanos no pueden acceder a través del conocimiento sensible, la vinculación del individuo a la Fortuna es un fin ético valioso, incluso el fin ético por excelencia. ?? Que en sentencia de Pitaco, «es arduo realmente llegar a ser ueno», porque contra la Necesidad, ni los dioses batallan. • «Los sabios están en lo cierto cuando juzgan que los hombres de todas las épocas creían saber lo que es bueno o malvado. Pero es un prejuicio de los sabios pensar que nosotros ahora lo sabr(amos mejor que en cualquier otra época». F. Nietzsche, Aurora, S 2. • Que la vida recta no se encuentra mediante la ciencia: la sabiduría no hace «sabios». 1 1. No eran sabios. «Sólo es sabio el que conoce lo útil, no el que conoce muchas cosas» sostenía ya Esquilo. Por ello, desconfiando de los poetas, los héroes antiguos y de la paideia radicional aristocrática, los Siete Sabios no acaparan muchos conocimientos sino que, en breves apotegmas, indican lo que es útil a la sociedad civil, a la comunidad, a la polis a la que aportan su inteligencia práctica y sus consejos admonitorios oportunos. 21. La colección de sentencias más antigua que poseemos fue encontrada en una tablilla de piedra del s. III d. C, destinada posiblemente al uso escolar, aunque en ella no figura el nombre de los Siete Sabios. Dittenberger, Sylloge inscriptionum graecarum III n. 1268. [3 No eran siete. Diógenes Laercio, Prooem. 1,40ss.