Libro pepe rodriguez

Libro pepe rodriguez gy israelita7 ACKa6pR 03, 2010 | 589 pagos Mentiras fundamentales de la Iglesia católica pepe rodríguez Barcelona – Madrid – Buenos Aires – Chile la edición: febrero 1997 México D. F. – Santiago de la reimpresión: marzo 1997 2a reimpresión: abril 1997. O José Rodríguez, 1 997 orsgg O Ediciones B. S. A. 19 to View nut*ge O Ediciones B. S. A. , 1 Bailen, 84 08009 Barcelona (España) pnnted in in spajn ISBN: 84-406-7262-4 Depósito legal: B. 17. 403-1997 Impreso por LIBERDÚPLEX, S.

L. Constitució, 1 g 08014 Barcelona índice • «La verdad os hará libres» On 8,32), la mentira, Introito. reyentes parte del Nuevo Testamento no fue escrita por apóstoles sino por recopiladores que no conocieron a Jesús… „ • Quiénes fueron en realidad los cuatro evangelistas y cuándo y cómo compusieron sus textos inspirados ….. 40 • San Pablo: el judío «advenedizo» que fundamentó un cristianismo a la medida de sus delirios místicos y frustraciones personales….. 7 II. DE COMO LOS PROPIOS EVANGELISTAS DIERON VERSIONES PAGANAS Y CONTRADICTORIAS DE LA VIDA DE JESÚS Y DE CÓMO LA IGLESIA CATOLICA ACABO TERGIVERSANDO A SU ANTOJO TODOS LOS DATOS QUE NO CONVENÍAN A SUS INTERESES DOCTRINALES. 3. El nacimiento prodigioso de Jesús: un relato mítico que la mayor parte del Nuevo Testamento niega abiertamente…… . 55 • Nacer de una virgen fertilizada por Dios fue un mito pagano habitual en todo el mundo antiguo anterior a Jesús …… 7 • El decorado pagano habitual: señales celestes, magos, pastores, ángeles cantores, animales amables y un rey que persigue al niño divino . 60 • La figura de Jesús-Cristo fue configurada según el modelo pagano de los dioses solares 67 • Jesús nació con dos genealog(as, pero sin ninguna legitimación mesiánica • Si María fue virgen aún después de parir a Jesús, ¿cómo s que los apóstoles no s ás de tamaño milagro?………. syg …. … 76 conocemos 83 5.

Las muchas y profundas incoherencias que impiden dar crédito a los relatos neotestamentanos acerca de la resurrección de Jesús y de sus apariciones posteriores 89 6. Si Jesús fue consustancial con Dios, ni él ni sus apóstoles se dieron cuenta de ello 7. «Jesús, el mesías prometido», o cómo ganar credibilidad forzando el sentido de versiculos proféticos del Antiguo Testamento……… 107 III. DE COMO LA IGLESIA CATOLICA SE DOTO DE FUNDAMENTO Y LEGITIMIDAD MANIPULANDO LOS EVANGELIOS Y SE CONVIRTIÓ

EN UNA INSTITUCION DE PODER , AL CREAR UNA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA CONTRARIA A esos TEXTOS……. 1 1 1 8. Jesús jamás instituyó —ni quiso hacerlo— ninguna nueva religión o Iglesia, ni cristiana ni, menos aún, católica . — 112 • NI «católica» significa «universal» ni el Jesús de los Evangelios pretendió que su mensaje tuviese ese carácter……. 119 g. Jesús prohibió explícitamente el clero profesional… pero la Iglesia católica hizo del sacerdote un asalariado «diferente al resto de hombres y especialmente elegido por Dios» . 22 10. El Nuevo Testamento niega los templos como «casa de Dios» y la misa como «sacrificio continuo y real de Jesús», pero la Iglesia católica dice y hace justo lo contrario . • 127 11. La figura del papa es contraria a lo que predicó Jesús y se asienta sobre falsificacion elios de las listas de los 3 syg obispos de Roma . IV. DE CÓMO LA IGLESIA CATÓLICA CAMBIÓ LOS «MANDATOS DE DIOS» BIBLICOS Y CREO DOGMAS ESPECIFICOS PARA CONTROLAR MEJOR A LOS CREYENTES Y AL CLERO…….. 154 13.

Los Diez Mandamientos de la Iglesia católica presentan graves e interesadas diferencias respecto al Decálogo bíblico • La Iglesia falseó el Decálogo bíblico, eliminando el segundo andamiento, que prohíbe la idolatría, para rentabilizar el culto a las imágenes de Jesús, la Virgen y los santos……… 160 • El Dios de la Biblia no dijo «ve a misa los domingos» sino «descansa los sábados»…. 163 14. El Credo, una profesión de fe que el propio Jesús rechazaría 15. La «Santísima Trinidad», el misterio que nos vino de …. 170 16.

La «Inmaculada Concepción», un dogma de fe fundamental de la Iglesia católica… que no fue impuesto a los creyentes como 136 • El papa, «sucesor de Pedro», no fue oficialmente infalible original…. … …. … … 155 165 Oriente…. asta que lo decretó pio IX en el año 1870 12. Jesús, en los Evangelios, preconizó la igualdad de 147 derechos de la mujer, pero la Iglesia católica se apóstol de su marginación social y religiosa convirtió en 149 tal hasta el año 1854 . 173 17. La doctrina católica fue tan desconocida al Dios del Antiguo Testame pio Jesús 177 mandato evangélico 180 Epílogo brevísimo . 86 Anexo: La Taxa Camarae del papa León X, uno de los puntos . 189 192 culminantes de la corrupción humana . Bibliografía índice de referencias bíblicas RELACIÓN DE CUADROS 187 1. Hechos notables de la historia de Israel y época de redacción e los textos más importantes del Antiguo Testamento …… 34 2. Origen y composición de los textos del canon del Nuevo Testamento 3. Apariciones de Jesús después de su resurrección…… . 97 4. Evolución histórica de la definición y características de la supuesta personalidad divina de Jesús……. 05 INTROITO: «La verdad os hará libres» On 8,32), la mentira, creyentes Es probable que el título de este libro, Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, pueda parecerle inadecuado o exagerado a algún lector, pero si nos remitimos a la definición de la propia Iglesia católica cuando afir ntira es la ofensa más irecta contra la verdad; r u obrar contra la influencia en nuestra sociedad —a pesar de que la mayoría de sus templos suelen estar muy vac(os y de que casi nadie, ni aun sus fieles, sigue las directrices oficiales en materia de moral y sus actuaciones repercuten, tanto entre los creyentes católicos, o de cualquier otra religión, como entre los ciudadanos manifiestamente ateos. or esta razón, no sólo es lícito reflexionar sobre todo cuanto atañe a la Iglesia católica sino que, más aún, resulta obligado el tener que hacerlo. Tal como expresó el gran teólogo católico Schillebeeckx: «Se debe tener el coraje de riticar porque la Iglesia tiene siempre necesidad de purificación y de reformas. » Lo que es, dice o hace la Iglesia católica, por tanto, nos incumbe en alguna medida a todos, ya que resulta imposible sustraerse a su influjo cultural tras casi dos milenios de predominio absoluto de su espíritu y sus dogmas en el proceso de conformación de mentes, costumbres, valores morales y hasta legislaciones.

Si nos paramos a pensar, nos daremos cuenta de que no sólo tenemos una estructura mental católica para ser creyentes sino que también la tenemos para ser ateos; para negar a Dios y la eligión sólo podemos hacerlo desde aquella plataforma que nos lo hizo conocer; por eso un ateo de nuestro entorno cultural es, básicamente, un ateo católico. Nuestro vocabulario cotidiano, así como nuestro refranero, supura catolicismo por todas partes. La forma de juzgar lo correcto y lo incorrecto parte inevitablemente de postulados católicos. Los mecanismos básicos de nuestra culpabilidad existencial son un dramático fruto de la formación católica (heredera, en este aspecto, de la dinámica psicológica judeo-cristiana). (heredera, en este aspecto, de la dinámica psicológica judeo- cristiana).

Nuestras Vldas tanto en el caso del más pío de los ciudadanos como en el del más ateo de los convecinos, están dominadas por el catolicismo: el nombre que llevamos es, en la mayoría de las personas, el de un santo católico, el de una advocación de la Virgen o el del mismo Jesús; nuestra vida está repleta de actos sociales que no son más que formas sacramentales católicas — bautismos, primeras comuniones, bodas, funerales, etc. —, a as que asistimos con normalidad aunque no seamos creyentes; las fiestas patronales de nuestros pueblos se celebran en honor de un santo católico o de la Virgen; nuestros puentes y descansos acacionales preferidos —Navidad, Reyes, Semana Santa, San José, San Juan, el Pilar, la Inmaculada. on conmemoraclones católicas; decenas de hospitales, instituciones o calles llevan nombres católicos; gran parte del arte arquitectónico, pictórico y escultórico de nuestro patrimonio cultural es católico; un elevadísimo porcentaje de centros educacionales, escolares y asistenciales —y sus profesionales — son católicos; el peso católico en los medios de comunicación es cada vez más notable (y encubierto); nuestro Gobierno financia con una parte de nuestros impuestos a la Iglesia católica… Lo queramos o no, estamos obligados a vivir dentro del catolicismo, y ello no es ni bueno ni malo, simplemente es. Está justificado, por tanto, que nos ocupemos en reflexionar sobre algo que tiene tanto peso en nuestras vidas. Pero ¿qué sabemos en realidad de la Iglesia católica y de sus dogmas religiosos? Parece que mucho o todo, puesto que abrigamos la sensación de tener una gran familiaridad con religiosos? Parece que mucho o todo, puesto que abrigamos la sensación de tener una gran familiaridad con el catolicismo.

Tanto es así que conocemos perfectamente, lo creamos o no, que María ue considerada Virgen desde siempre, que Jesús fue hijo único y que murió y resucitó a los tres días, que fue conocido como consubstancial con Dios desde su mismo nacimiento, que él fundó el cristianismo y la Iglesia católica e instituyó el sacerdocio, la misa y la eucaristía, que estableció que el Papa fuese el sucesor directo de Pedro… estamos seguros de que todo eso es así porque siempre nos lo han contado de esta forma, pero, sin embargo, cuando leemos directa y críticamente el Nuevo Testamento vemos, sin lugar a dudas, que ninguna de estas afirmaclones es cierta.

La primera vez que leí la Biblia, en septiembre de 1974, uedé muy sorprendido por las terribles contradicciones que la caracterizan, pero también por descubrir que el Jesús de los Evangelios no tenía apenas nada que ver con el que proclama la Iglesia católica. Veintidós años más tarde, en 1996, tras vanas lecturas criticas de las Escrituras y apoyado en el bagaje intelectual que da el haber estudiado decenas de trabajos de expertos en historia antigua, religiones comparadas, mitologia, antropología religiosa, exégesis bíblica, teología, arte, etc. , mi nivel de sorpresa no sólo no ha disminuido sino que se ha acrecentado en progresión geométrica.

Cuantos más conocimientos he ido adquiriendo para poder analizar las Escrituras desde parámetros objetivos, más interesantes me han parecido (como documentos de un complejo y fundamental proceso histórico) pero, también, más patética me ha resultado la tremenda manipulaci 8 syg proceso histórico) pero, también, más patética me ha resultado la tremenda manipulación de las Escrituras y del mensaje de Jesús, realizada, con absoluta impunidad durante siglos, por la Iglesia católica. En este libro no se pretende descubrir nada nuevo, puesto que, desde finales del siglo XVIII hasta hoy, decenas de investigadores, odos ellos infinitamente más cualificados que este autor, han publicado trabajos cient[ficos que han dinamitado sin compasión los documentos básicos del cristianismo.

Los especialistas en exégesis bíblica y en lenguas antiguas han demostrado fuera de toda duda las manipulaciones y añadidos posteriores que trufan el Antiguo Testamento, el contexto histórico y la autoría reciente (s. VII a. C. ) del Pentateuco —falsamente atribuido a Moisés (s. XIII , la inconsistencia de las «profecías», la verdadera autoría de los Evangelios y la presencia de múltiples interpolaciones octrinales en ellos, la cualidad de pseudoepigráficos de textos que se atribuyen falsamente a Pablo y otros en el Nuevo Testamento, etc. Y los historiadores han puesto en evidencia que buena parte de la historiografía católica es, simple y llanamente, mentira.

De todas formas, dado que los trabajos citados no son del conocimiento del gran público, este texto contribuirá a divulgar parte de lo que la ciencia académica ya sabe desde hace anos. El breve análisis acerca de la Iglesia católica y algunos de sus dogmas, que se recoge en este trabajo, no fue pensado, en principio, para convertirse en un libro. En su origen no fue más que un proceso de reflexión, absolutamente privado, a través del cual este autor quiso profundizar en algunos aspectos doctrinales fundamentales g syg través del cual este autor quiso profundizar en algunos aspectos doctrinales fundamentales de la Iglesia católica mediante su confrontación con las propias Escrituras en las que decían basarse.

Desde esta perspectiva, el texto no pretende ser ni una obra acabada ni definitiva de nada, aunque sí es el fruto del trabajo de muchos meses de investigación, de cientos de horas ante el ordenador, rodeado de montañas de libros, intentando asegurar ada palabra escrita en las bases más sólidas y creíbles que he podido encontrar. No es tampoco un libro que pretenda convencer a nadie de nada, creo que el lector tiene el derecho y la obligación de cuestionar todo aquello que lee; por eso se facilita una abundante bibliografía y se indican, en notas a pie de página, las referencias documentales que cualquiera puede analizar por sí mismo para extraer sus propias conclusiones.

En cualquier caso, la fuente principal a la que hemos recurrido para fundamentar lo que afirmamos es la Biblia; y para evitar que se nos acuse de basarnos en versículos arreglados, hemos usado na Biblia católica, concretamente la versión de Nácar-Colunga, que es la más recomendada entre los católicos españoles y, también, la que contiene más manipulaciones sobre los textos originales con la intención de favorecer la doctrina católica; pero aún así, la lectura crítica de la Biblia de Nácar-Colunga sigue siendo demoledora para la Iglesia católica y sus dogmas. De todas formas, aconsejamos sinceramente que todo lector de este trabajo, sea católico o no, tenga una Biblia a mano para consultarla siempre que precise guarse por su propio criter10. [2] Uno no puede dejar de sorprenderse cuando se hace consc 589