Libro, el horror económico

Libro, el horror económico gy kiwiuandyk Acza6pR 03, 2010 IS pagos EL HORROR ECONOMICO La autora inicia su libro con una llamada de atención a todos nosotros al indicar que nos encontramos en una falacia descomunal en medio de la cual vivimos, un mundo desaparecido que nos empeñamos en no reconocer como tal y que se pretende perpetuar medlante polltlcas artificiales, ya que no se trata de dar solución a una o muchas crisis, sino de estar conscientes de que se asiste a la fractura de la sociedad al pretender que lo social y lo económico estén regidos por las transacciones que se hacen a partir del trabajo, cuando en a realidad ya no existe, o es muy escaso, y lo pero del caso es que realizamos estrategias destinadas a mantener con vida para siempre nuestro tabú más sagrado que es el trabajo. Asimismo, la autora nos habla de esas miles de destinos destruidos por el sist PACE 1 oris de los pobres, exclui desempleados por el tema El trabajo constituye domina en todo el pl s decir, del destino fin y al cabo son tenemos. ción occidental que jo, considerado nuestro motor natural, se ha vuelto hoy una entidad desprovista de contenido, debido a todos los cambios esenciales que le hemos hecho a esta palabra.

Incluso la autora nos dice que a palabra «trabajo» se ha convertido en un mito vinculado a nuestras sociedades, por lo Swipe to View nexr page que el desempleo significa una tortura para aquel que lo sufre ya que le supone sufrimiento. Es mas, nosotros perpetuamos el mito del trabajo que ha dado como consecuencia familias desgarradas, destruidas, o inclusive ni siquiera deja formar nuevas. Al gobierno, viendo esta situación, le corresponden los discursos tranquilizantes y reconfortantes que disimulan el silencio severo, inflexible de la incapacidad; uno las escucha atónito, y lo que es peor es que se siente agradecido de verse ustraído a los espantos de la realidad, reconfortándonos al ritmo de las necedades familiares.

El desempleado es visto por la sociedad como una forma negativa debido a la abundancia de puestos de trabajo que existen, lo que produce en esa persona un fuerte sentimiento de vergüenza, pero la realidad es que no es así, por que sabemos la corrupción que hay en la contratación de personal, e incluso las pocas oportunidades que le dan a las personas para poder obtener un empleo, aunque el gobierno trate de propiciar el empleo con ferias, concursos, etc. , para que después diga que a tasa de desempleo ha bajado un cierto porcentaje, siendo que el desempleo tiene una resaca de mas de 20 años que a un corto plazo no se puede combatir. Lo peor es que estas personas que no pueden encontrar un empleo se sienten culpables, acusándose de ineptos e incapaces ara poder adquirir uno siendo que, a pesar de que falta mas estudio, es culpa también del gobierno. Pero mientras se distrae a la ge 2 OF gobierno.

Pero mientras se distrae a la gente con discursos prometedores, millones de personas, tienen derecho por un tiempo indeterminado, sin otro límite que la muerte, a la misena su amenaza próxima, con frecuencia a la pérdida del techo, de la consideración social e incluso de la autoestima. Sólo pueden aspirar a la angustia de la inestabilidad o el naufragio de la propia identidad. Al más vergonzoso de los sentimientos: la vergüenza. Porque cada uno aún se cree el amo frustrado de su destino, cuando en realidad es una cifra introducida por el azar en una estadística. Despojados de empleo, se los culpa por ello, se los engaña y tranquiliza con promesas falsas que anunclan el retorno próximo de la abundancia, la mejoría rápida de la coyuntura afectada or los contratiempos.

De ahí resulta la marginación inexorable y pasiva de un número inmenso y creciente de personas buscadoras de empleo que, por el hecho de serlo, se incorporan a una norma actual La vergüenza altera al individuo hasta la raíz, agota las energías, admite cualquier despojo, convierte a quienes la sufren en presa de otros; de ahí el interés del poder en recurrir a ella e imponerla. La vergüenza permite imponer la ley sin hallar oposición y violarla sin temer la protesta, paraliza cualquier resistencia, impide rechazar, desmitificar, enfrentar la situación. La vergüenza ebería cotizarse en la Bolsa: es un factor importante enfrentar la situación. La vergüenza debería cotizarse en la Bolsa: es un factor importante de las ganancias. La vergüenza es un valor contante y sonante, como el sufrimiento que la provoca o que ella suscita. or consiguiente, no sorprende ver la saña inconsciente, con que se trata de reconstituir y rellenar a voluntad aquello que la origina: un sistema difunto y fracasado, pero cuya prolongación artificial permite ejercer despotismos de buena ley en nombre de la cohesión o unión social. Por lo que se puede ver, se piensa que para tener derecho a la ida debe demostrar que es útil para la sociedad y por lo tanto puede trabajar, para ganar dinero y poder subsistir, por que para ella, útil significa casi siempre rentable, es decir que le dé ganancias a las ganancias, pero ¿como se va atener derecho a algo, si lo que se quiere no existe, o solo esta asignado para pocos?

Al final, como dice la autora, será mejor trabajar como esclavo, teniendo lo suficiente para vivir, que entrar al mercado laboral y morir en el intento En el mundo actual, donde todo esta visto con miras a ser mas poderoso y rico a costa de los demás, donde no hay oportunidades, el empleo es solo para un grupo electo, e incluso, no se necesita personal por que todo lo hacen las máquinas, la desaparición del trabajo es algo inevitable ya que con las máquinas no es necesario contratar trabajadores para que realicen actividades que antes lo hacían cientos, ya que con Internet todo se puede hace 40F para que realicen actividades que antes lo hacían cientos, ya que con Internet todo se puede hacer. Todo esto se debe entender como el ahorro que tendrían las empresas, ya que en vez de gastar en mano de obra, comprarían mas maquinaría que tiene hasta un 500% de más producción y mas barata, con lo que ganarían las empresas, l tener la plusvalía de sus productos.

Al respecto yo creo que esto modificaría radicalmente la ley de la oferta y la demanda, ya que en estos casos la oferta sería demasiada y la demanda poca, por lo que tendrían que abaratar sus precios al mínimo para poder vender toda su producción, siendo que al final, la calidad empeoraría y nada serviría, por lo que es posible que se necesite otra vez contratar mano de obra que haga bien las cosas, y en este sentido nos encontraríamos en un círculo, que a lo mejor no seria igual, pero muy parecido. Son tantas vidas amarradas, acorraladas, desmoronadas, tangentes a una sociedad n retroceso. Los desempleados, serán relegados para siempre, deportados y repudiados en su sitio, exiliados, tratados como unos estorbos. Por lo tanto, no es raro inducir a aquellos que buscan un trabajo a mendigarlo, ya sea de cualquier tipo y a cualquier precio.

Los «poderosos» ya no necesitarían el trabajo de los demás, y hasta entonces, el problema es que esos individuos rechazados no tienen ningún lugar donde poder trabajar ni como sobrevivir, siendo que para ellos les es indiferente su vida, ya que solo les interes s OF trabajar ni como sobrevivir, siendo que para ellos les es ndiferente su vida, ya que solo les interesa obtener beneficios economicos, pero esto sería para preocuparse, por que podría acabar con toda una civillzación tanto la globalización, como el desempleo, ya que con estas 2 simples palabras dejan morir a millones de personas. No es poca cosa que los detentadores del poder, tengan a sus pies a esos agitadores que hasta ayer reclamaban, combatían. Qué placer verlos implorar por aquello que hasta ayer denostaban y hoy anhelan con fervor.

Y tampoco es poca cosa tener a su merced a los otros, los que al poseer un salario, un puesto, se cuidarán de la menor agitación, temerosos e perder esas conquistas tan escasas, tan preciosas y precarias, para estar dentro del grupo de los hundidos en la miseria. Pero no por ello es menos cierto que el sistema descansa sobre cimientos podridos, más permeables que nunca a toda forma de violencia y perversidad. Sus rutinas, aparentemente capaces de atenuar o demorar lo peor, giran en el vacío y nos mantienen adormecidos en aquello que en otra parte ha llamado la «violencia de la calma». Es la más peligrosa, la que permite a las demás desencadenarse sin obstáculos; proviene de un conjunto de imposiciones derivado de una tradición terriblemente larga e leyes clandestinas.

Como lo dlce la autora «La calma de los individuos y las sociedades se obtiene mediante el ejercicio de antiguas fuerzas coercitivas subyacentes, de 6 OF sociedades se obtiene mediante el ejercicio de antiguas fuerzas coercitivas subyacentes, de una violencia enorme y tan eficaz que pasa inadvertida. Lo único que aparece a la vista es la calma a la que nos vemos reducidos Incluso antes de haber nacido. Esa violencia, agazapada en la calma instituida por ella, se prolonga y actúa, indetectable. Entre otras funciones, vigila los escándalos que ella misma disimula para imponerlos mejor, y suscita una esignación generalizada tal, que uno ya no sabe a qué se ha resignado Contra ella no hay otra arma que la exactitud y la frialdad de la verificación. A los fines de la verificación, nunca está de más poner en duda incluso la existencia de los problemas ni poner en tela de juicio sus términos.

Sobre todo cuando esos problemas implican los conceptos de «trabajo» y «desempleo» en torno de los cuales tiene inmersos a los políticos de todas las tendencias y se cantan letanías de soluciones banales sin sentido, que se sabe son ineficaces, que no contienen la desgracia acumulada y ni siquiera la contemplan. Por consiguiente, todo cuanto afecta a esas riquezas es criminal. Hay que conservarlas a toda costa, jamás ponerlas en tela de juicio, olvidar que siempre benefician al mismo grupo reducido de personas, cuyo poder se acrecienta cada vez más para imponer esa ganancla como única lógica, el pilar de la civilización, la garantía de la democracia el motor invisible como lo decía Santo Tomás. Así pues, tenemos un merca la democracia el motor invisible como lo decía Santo Tomás.

Así pues, tenemos un mercado libre para obtener ganancias encargadas de expulsar de su trabajo, al menor costo posible, a ombres y mujeres que a partir de entonces quedan privados de medios de subsistencia e incluso de un techo donde vivir, por lo que, como lo mencioné antes, puede acarrear la destrucción de una civilización, solo por la codicia del poder de unos pocos.. La «creación de riqueza» es el único motor capaz de movilizar a las «fuerzas vivas», que a su vez son las únicas capaces de provocar, gracias a sus riquezas, un crecimiento que se traducirá inmediatamente en la creación de puestos de trabajo, si es que los «poderosos» no meten sus manos para que el fin cambie de sentido

Si las palabras «trabajo» y «desempleo» persisten despojadas del sentido que aparentan transmitir, es porque en virtud de su carácter sagrado, ayudan a conservar los restos de una organización caduca, pero capaz de salvaguardar durante un tiempo la «cohesión social» a pesar de su «fractura», e impidiendo su destrucción, por lo que se me hace increíble lo que pueden hacer 2 palabras. Se podría decir que considera privilegiados a aquellos individuos que poseen un trabajo aunque este sea mal pagado, ya que la norma general es no tener ningún trabajo. Aquellos individuos que alardean de su estabilidad laboral serán os fundadores de la economía moderna en expansión. Sus argumentos son la promesa redundante de la «creació fundadores de la economía moderna en expansión.

Sus argumentos son la promesa redundante de la «creación de puestos de trabajo», aunque supondrán la desaparición del trabajo y la prolongación artificial de su imperio En cuanto a los jóvenes, estos están condenados de antemano a ese problema ya que esta situación no tiene soluciones ni limites aunque se acuse a los jóvenes de su falta de interés por la integración en el mercado de trabajo. Estos están abandonados en un «vaco social». Tienen destino maleable, cargado de esperanzas y miedos, que con el tiempo es lo que se ha negado y se niega a tantos jóvenes, muchachos y muchachas empeñados en habitar en la única socledad viable, respetable y legltima que aparece a la vista.

Pero es sólo un espejismo, porque aunque es la única sociedad licita, les esté vedada; aunque es la única existente, los rechaza; aunque es la única que los rodea, les resulta inaccesible. Éstas son las paradojas de una sociedad basada en el «trabajo», es decir, el empleo, cuando el mercado laboral está menguado y en vías de desaparecer. Estas paradojas altan a la vista, exacerbadas, en ciertos barrios. Porque si para la mayoría es difícil y para muchos casi imposible acceder al trabajo, otros, en especlal los llamados «jóvenes», tienen poca o ninguna posibilidad de conquistar alguna vez ese derecho. Marginales por su condición, definidos geográficamente antes de nacer, son los «excluidos» por excelencia. Por algo habitan esos lugar geográficamente antes de nacer, son los «excluidos» por excelencia.

Por algo habitan esos lugares concebidos para en convertirse en guetos. Antes, guetos obreros. Hoy, guetos de gente sin trabajo ni perspectivas. Esos «jóvenes» que no alcanzan representarse a «la juventud», que llegarán a adultos y luego a viejos si sus vidas se lo permiten, deben cargar como todo ser humano el peso del porvenir que les aguarda. Pero es un porvenir vacío, del cual se ha suprimido sistemáticamente todo lo que la sociedad contiene de positivo. De hecho creo que la sociedad tiene la culpa al manifestar su indiferencia, aterrada y escandalizada, diciendo que «ellos» no se integran; «ellos» no aceptan su situación con la humildad que cabía esperar, en pocas palabras, «ellos» no sirven.

Los jóvenes de los «barrios difíciles» están ligados a un sistema ígido que les impone precisamente lo que les niega, es decir, les niega la dedicación de una vida ligada al trabajo asalariado y dependiente de él. De ahí que sean pobres, que en todos lados son indeseables que están colocados allí donde reinan la ausencia y la expropiación. Al ser considerados no sólo carentes de valor sino directamente inexistentes con respecto a los valores transmitidos, no es difícil ver que no sientan entusiasmo por los valores ni enseñanzas que se les transmite para que puedan llegar a ser algo en el futuro. Por esto es que la autora nos dice que la delincuencia se eleva a ver ésta como la salida más féc