La guerra de las monedas

La guerra de las monedas gy wesa28 gexa6pR 03, 2010 12 pagos SEMANA I [PiC] DIVISASMientras Estados Unidos inunda el planeta de dólares, China se resiste a revaluar el yuan. pagan los platos rotos los países como Colombia, que desesperadamente tratan de detener la caída del dólar y el fortalecimiento de sus monedas. Sábado 16 octubre 2010 El mundo está ante una nueva faceta de la crisis económica, que, como ya dicen algunos, más parece un virus mutante que se extiende por todas artes del laneta adoptando distintas S»ipeto n ut*ge formas.

Lo que come en una tormenta fina dimensión de recesi e crisis fiscal y del e «guerra de divisas» o PACE 1 12 ler mund el obiliaria se convirtió nte alcanzar mutó en forma sformado en una Información Relacionada Recuadros • En el peor de los mundos Lo que faltaba. Ahora las grandes potencias se enfrascan en una batalla por sus monedas, justo cuando la recuperación de la economía mundial es todavía débil y cualquier cosa podría provocar una recaída.

Hace pocas semanas, el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, acuñó la expresión «guerra de divisas» que explica lo que está pasando: varios países están manipulando su tasa de ambio para arreglar más rápidamente sus economías internas y detrimento de otros. El tema estuvo en el centro del debate de la pasada reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, en donde su director, el francés Dominique Strauss-Kahn, afirmó que muchos están considerando su moneda como un arma, y eso no le hace bien a la economía mundial.

En este pulso de poderes están Estados Unidos y China, las dos grandes potencias económicas. A los chinos se les acusa de mantener artificialmente devaluado el yuan para no afectar su competitividad, favorecer a sus exportadores y seguir reciendo a altas tasas. Basta observar el gigantesco déficit comercial de Estados Unidos frente a China. Las últimas cifras del Departamento de Comercio estadounidense muestran que hasta agosto de este año las importaciones desde el país asiático superan las exportaciones a ese mercado por 28. 00 millones de dólares, una cifra sin precedentes. Por otro lado, a Estados Unidos se le critica porque está inundando al mundo de dólares en una política deliberada para devaluar su moneda y reactivar así su economía (aunque no lo reconozca). Según el ex ministro de Hacienda Rodrigo Botero, evaluar el dólar favorece el interés nacional de Estados Unidos por varias razones. Primero, porque es el único país del mundo cuya deuda externa está denominada en su propia moneda. Esto significa que al devaluarla disminuye su deuda.

En segundo lugar, porque esto le permite promover las exportaciones, y en tercero, porque de esta manera puede tomar una retaliación, no explícita, contra la política mercantilista de la China. «Le asesta un golpe al valor de las reservas inter 2 OF V valor de las reservas Internacionales de esa nación que, en parte considerable, están denominadas en dólares». Al fin y al cabo, las resemas chinas en moneda extranjera crecen velozmente. Según The Wall Street Journal, subieron a 2,6 billones de dólares (millones de millones) a finales de septiembre, un alza récord.

La razón es que el banco central de China viene aumentando sus reservas en una clara política para limitar los movimientos del yuan. Todo comenzó… Aunque la economía mundial está entrando en un terreno hasta ahora desconocido y peligroso ciertamente, este desorden cambiario no comenzó hoy. La historia se remonta 20 años atrás, cuando China adoptó un modelo de crecimiento similar al que iguieron los llamados tigres asiáticos (Singapur, Taiwán, Hong Kong y Corea del Sur), basado en las exportaciones.

Estos países se lanzaron a crecer y a exportar manteniendo deliberadamente devaluada su moneda, a través de controles cambiarios (combinado con educación, productividad y baja inflación), y la estrategia les dio resultado. pero una cosa es que lo hicieran estos pequeños países y otra diferente, China, con sus 1. 300 millones de habitantes. El gobierno de Beijing también aplicó la estrategia de mantener devaluado el yuan, y así sus productos se ven baratísimos cuando cualquier importador, en cualquier lugar, os mide contra su moneda. El resultado es un mundo inundado de manufactura china.

De esta manera su economía se fortaleció, y eso, que implicaría que su moneda se revaluara, no ha ocurrido. El gobierno V se fortaleció, y eso, que implicaría que su moneda se revaluara, no ha ocurrido. El gobierno no lo ha permitido para evitar el desempleo y el malestar social. Desde junio hasta la fecha, la divisa china subió solo 2,3 por ciento frente al dólar, y los analistas estiman que puede estar subvaluada entre el 20 y el 40 por ciento. Como siempre, entre los economistas no hay consenso. Hay uienes piensan que a esto no se le puede llamar guerra de monedas.

Para el economista español José Juan Ruiz, subdirector de análisis y estrategias del Banco Santander, lo que está ocurriendo en el mundo no es más que una consecuencia de los cambios económicos que dejó la crisis. «Esto no es una guerra en la que la gente o los países se enfrascaron porque sí. Este es un fenómeno que responde a que los países emergentes presentan mejores perspectivas de crecimiento» Tiene argumentos de peso para sustentar su tesis. Los países desarrollados están creciendo poco y con problemas, y mientras anto los emergentes crecen mucho y de forma bastante saneada.

Esto ya de por sí implica una transformación que tiene sus consecuencias en las decisiones de los inversionistas. Hoy los que tienen capitales tratan de mirar hacia los países donde las tasas de crecimiento son más altas y sostenibles, y están encontrando eso precisamente en los países emergentes de Asia y de América Latina. Además, en los países desarrollados los bancos centrales inyectaron liquidez para sostener sus sistemas financieros, y estos recursos buscan otros mercados donde las tasas sean más rentables.

Creo que es la restauración de la normal 40F buscan otros mercados donde las tasas sean más rentables. «Creo que es la restauración de la normalidad, cuando los capitales fluyen de los ricos a los pobres», dice Ruiz. Para el analista, el problema tiene que ver más con la política monetaria que con países que quieran manipular la tasa de cambio para robarle crecimiento a otros. En la historia eso no ha funcionado. Todos los países que han manipulado la tasa de cambio al final terminan pagándolo con inflación. «La competitividad de una econom[a no se puede lograr solo con base en la tasa de cambio, so es falso.

Eso se logra con capacidad de crecimiento, con sus exportaciones, con productividad, con un sistema educativo», afirma. Mejor dicho, si la tasa de cambio fuera una variable que al manipularse llevara a la prosperidad, ya Aménca Latlna seria la zona más próspera del mundo. Varios países en el pasado probaron esa receta y no les salió bien. Que alguien ponga o den Muchos consideran que el asunto es tan grave que amerita una coordinación económica internacional para tratar de sentar a las potencias en la mesa y exigir soluciones.

Es una tarea casi imposible. Hay que poner de acuerdo a cuatro actores principales para que funcione: Estados Unidos, Japón, a Unión Europea y China. En la pasada reunión del FMI no se tuvo éxito. Ahora en noviembre viene el Foro del G-20 (las economías avanzadas y en desarrollo), y el tema se va a plantear, pero ya muchos se declaran escépticos de que se logre algún acuerdo. El papel de América Latina en este rollo es limitado. Todavía son econom(as que no pesan mucho en el mundo, si bien s OF V en este rollo es limitado.

Todavía son economías que no pesan mucho en el mundo, si bien son miembros del G-20 Brasil, México Argentina. También es difícil que Brasil quiera casar una pelea con China, que se ha convertido en su gran socio y comprador sin igual de materias primas. En la pasada reunión del FMI, Brasil dejó claro que no esté interesado en meterse en esta pelea. No hay que olvidar que hace parte de los Bric, donde justamente están China, Rusia e India. Para los analistas, los chinos tienen la sartén por el mango con América Latina y buscarán que esos países generen presión a su favor, porque son sus socios.

Tampoco se espera que Corea del Sur, país anfitrión de la reunión del 0-20, quiera casarle un pleto China en este momento. La presión por un acuerdo tal vez llegue del lado de las otras dos grandes potencias. De los países de la Unión Europea, que están preocupados pues el euro continúa apreciándose frente al dólar. Y de Japon, que acaba de anunciar que no dejará revaluar más el yen y por eso su banco central ha hecho millonarias intervenciones en el mercado cambiario. Si no hay coordinación de las economías mundiales, es muy probable que los países sigan buscando mecanismos para devaluar sus monedas.

Pero si todos los hacen al mismo tiempo, es el caos total. Es como si todos los aficionados se pararan al ismo tiempo en un estudio para ver mejor el partido. Nadie lograría un mejor panorama. Alguien tiene que arreglar este desorden. De lo contrario, la «guerra de divisas», de la que todos hablan por estos días, tendría graves consecuencias para la recuperación de 6 OF V divisas», de la que todos hablan por estos días, tendría graves consecuencias para la recuperación de la econom(a mundial y, a diferencia de las guerras convencionales, en esta no habría vencedores.

EL OBSERVADOR. COM • La guerra de las monedas amenaza la globalización Principio del formulario [pic] Recomiende esta nota Final del formulano Los tipos de cambio en Estados Unidos y China entraron en conflicto. Washington empuja la devaluación del dólar y busca mejorar la competitividad para impulsar las exportaciones, pero la acción perjudica los planes de Beijing. El resto de las naciones se prepara para defender sus economías y se empieza a gestar una vuelta al proteccionismo. ¿Será la cumbre del G20 la última oportunidad?

La incipiente guerra de monedas tiene su sustento en los distintos intereses que dividen a Estados Unidos y a China, los dos gigantes de la economía mundial – AP La próxima cumbre del G20 a celebrarse los próximos jueves 1 y viernes 12 en Seúl, Corea, es la más importante desde la existencia del grupo. Allí, las naciones tendrán tal vez la única oportunidad de llegar a un acuerdo que ponga fin a la escalada belicista entre los tipos de cambio y alejar el fantasma de la desglobalización y el proteccionismo, que se pensaba ya estaban enterrados en la historia económica.

Pero el análisis de la realidad muestra que las diferencias son tan pronunciadas, que motoriza el escepticismo. Es que la incipiente guerra de monedas tiene su sustento en los distintos intereses que dividen a Estados Unidos y China, los dos gigantes de la economía mundial. La t intereses que dividen a Estados Unidos y a China, los dos gigantes de la econom(a mundial. La tasa de desempleo de Estados Unidos se ha mantenido prácticamente sin cambios desde mayo. Permaneció en 9,6% en octubre, según informó Washington.

El gobierno de Barack Obama no encuentra una mejor salida al problema de la desocupación, que reactivar su aparato productivo mediante el incremento de las exportaciones, la baja de sus importaciones y la potenciación de la llegada de flujos de capital. Y para que esto suceda, se ve obligado a depreciar su moneda para incrementar u competitividad y seducir a los capitales. La última iniciativa de la Reserva Federal (FED) de recomprar bonos por 600. 000 millones de dólares durante ocho meses -que se suma a disposiciones similares que harían un total de 900. 00 millones de dólares para todo 2010- representa una inyección de billetes verdes al mercado con el claro objetivo de devaluar el dólar, medida que es conocida como «flexibilización cuantitativa» «No estamos en el negocio de intentar generar inflación, nuestro propósito es proveer estimulo adicional para ayudar a la economía a recuperarse y evitar una potencial desaceleración rofunda de los precios, que considero que todos estamos de acuerdo en que podría ser algo preocupante», declaró el titular de la FED, gen Bernanke, al justificar la medida.

En el análisis político no escapa el hecho de que Obama se vea empujado a este tipo de medidas tras el resultado de las últimas elecciones. Es dudoso entonces que desacelere en el corto plazo el proceso iniciado, menos aún con la economía est entonces que desacelere en el corto plazo el proceso iniciado, menos aún con la economía estadounidense creciendo al 2 por ciento. Entonces China obsewa que su economía pierde competitividad, ue sus exportaciones se ven afectadas y que los flujos de capital hacia su país caerán en poco tiempo.

Al carecer de un mercado interno desarrollado y al tener una altísima tasa de ahorro los chinos ahorran y no compran- su economía podr[a entrar en crisis. Devaluar el yuan es la salida. Así, ya tenemos la primer gran batalla de monedas, con el yuan y el dólar como soldados de Beijingy Washington. ¿pero que pasa con el resto del mundo? La respuesta se desprende de la prioridad de cada país y de cada zona. En Europa, la prioridad pasa por contener la inflación y luchar contra los déficits fiscales. El Banco Central Europeo (BCE) trabaja para tal fin y asf lo hizo saber su titular, Jean Claude Trichet.

En resumen, aunque la critique, no reacciona ante las devaluaciones en China y Estados Unidos. Sin embargo la sobrevaluación del euro -un camino contrario al que había tomado hasta mediados de año- está disparando las alarmas de las naciones que lo tienen como moneda. El euro rompe marcas históricas de cotización y se acerca peligrosamente a 1,50 dólar, valor calificado como crítico dado que su superación marcaría el ingreso de Alemania -el tractor, con sus exportaciones, de la economía de la eurozona- a la falta e competitividad.

De ahi a que España, Francia, Italia e incluso Alemania caigan al abismo de una crisis de la que aún luchan por salir, hay solo paso. Y el resto de Europa los abismo de una crisis de la que aún luchan por salir, hay solo paso. Y el resto de Europa los acompañaría. El temor ha pronunciado los enfrentamientos entre halcones y palomas en el BCE y hoy la idoneidad de richet está siendo cuestionada. por lo pronto, el ministro germano de Economía, Rainer Brüderle, calificó la política implementada por la FED como «elementos que recuerdan a la economía planificada», n referencia al centralismo económico del socialismo.

A contramano del BCE, el Banco de Inglaterra -es bueno recordar que el Reino Unido mantiene la libra esterlina y no adhirió al euro- se apresta para defender su moneda. Lejos de allí, en las islas del Japón, los hijos del sol naciente ya empezaron con pollticas monetarias en busca de defender su competitividad. Luego de años de casi no intervenir, el Banco de Japón salió a ponerle un coto al valor del yen. El 15 de septiembre pasado, el Banco de Japón compró dólares y vendió yenes, en un esfuerzo por debilitar a la moneda japonesa.

Ahora anunció planes para crear un fondo de cinco billones de yenes. La acción es similar a la tomada por Washington. ¿Y el resto de mundo cómo se ve afectado? En el análisis de los economistas no sorprende que haya sido Brasil el primer país en alertar sobre la guerra de divisas. Es que tanto el principal miembro del Mercosur como el resto de sus socios se verán afectados por la revaluación de sus divisas, tan pegadas al dólar. El ejemplo es válido para el resto del mundo «emergente» como India o los parses del sudeste asiático. pero además, la desaparición de la competitividad destruría e 2