Informacion documental

Informacion documental gy adrianeriues Aeza6pR 02, 2010 | pagos Anaplasmosis bovina (bovine anaplasmosis) El cuerpo inicial se encuentra dentro de los glóbulos rojos en número variable y está formado por material fibrilar y varios gránulos electrodensos que contienen ADN, ARN y hierro orgánico, rodeados por una doble membrana. -Esta enfermedad puede ser transmitida por artrópodos hematófagos tales como algunos géneros de garrapatas (Yeruhan y Braverman, 1981), principalmente Boophilus spp. Y Dermacentor spp. (Kocan y col. 1986; Zaugg y col. , 1986; Potgieter y col. , 1993), oscas de establo, Stomoxys calcitrans (Yeruham y Braverman, 1981) y mosquitos Siphona spp. y Psophona spp. ; tábanos, Tábanus spp. (Ristic, 1968) y por la forma iatrogénica que también juega un papel mu im artante en la diseminación de la enfermedad a través y col. , 2000). A pesar ora Sv. ipe to View nut*ge capacidad de transmi ‘ n de hematófagos debe s considerarlos como SINTOMAS ontaminado (Palmer planteó que la inale por insectos estudios, antes de ente importantes.

La enfermedad se caracteriza por marcada anemia hemolítica, altos niveles de rickettsemia, disminución del peso, aborto y en uchos casos la muerte en animales de más de tres años de edad. La anemia máxima ocurre de uno a selS días después de la parasitemia y persiste por cuatro a 15 días, donde hasta el 75 % de los eritrocitos se pierden de la circulación. El período de convalecencia es de uno a dos meses, y está acompañado por Swipe to vlew next page por incremento de la hematopoyesis y puede haber recurrencia de la parasitemia.

Los parámetros hemáticos retornan a los normales, pero los organismos continúan presentes en la circulación perifénca. Los animales que sobreviven a la infecclón guda permanecen como portadores con continuos ciclos submicroscópicos de rickettsemia que pueden persistir durante toda la vida del animal (Viseshakul y col. , 2000). Un animal infectado no presenta síntomas clínicos hasta que más de un 15 % de los eritrocitos no hayan sido parasitados.

En ese momento, la parasitemia comienza a incrementarse geométricamente y posteriormente los eritrocitos infectados se eliminan del torrente circulatorio mediante fagocitosis por las células del reticulo endotelial del bazo, higado y nódulos linfáticos; induciéndose el desarrollo de una fase de inflamación aguda. La subsecuente fiebre, temperaturas de hasta 41 0C, es el primer síntoma clínico de la enfermedad (Richey y Palmer, 1990). 3. . Epidemiología y control de la anaplasmosis La existencia de inmunidad previa, la velocidad de transmisión y la edad a la que ocurre el primer contacto con el parásito (primoinfección), determinan el efecto clinico que causará este contacto entre el huésped y el parásito. El cuadro clínico típico de la infección aguda por A. marginale ocurre únicamente en animales adultos susceptibles cuando se transportan a regiones endémicas.

En los sitios donde las garrapatas son abundantes la epidemiología de esta enfermedad se caracteriza por la estabilidad enzoótica, que implica la presencia de un alto porcentaje de ganado infectado, co estabilidad enzoótica, que implica la presencia de un alto porcentaje de ganado infectado, con la rara ocurrencia de la enfermad clínica (Benavides, 1985). Esta relación se mantiene debido a dos factores: la inmunidad pasiva (anticuerpos), prove(da por el calostro y la temprana infección de los terneros, los que se demostró que poseen resistencia innata hasta cerca de los nueve eses de edad.

Durante esta edad los animales adquieren la infección sin presentar los signos aparentes de la enfermedad y la inmunidad resultante, una vez establecida, es mantenida en el ganado adulto mediante reinfecciones, sin síntomas clínicos (Cetrá y col. , 2000). 3. 6. Tratamiento y control En nuestro país el control de la anaplasmosis se ha llevado a cabo fundamentalmente mediante tratamiento terapéutico, uso de insecticidas y acaricidas y más recientemente con el uso de la vacuna recombinante contra B. microplus (Gavac) (2do Taller Nacional de Control de la garrapata, La Habana, Cuba, 2000).

En muchos casos la infección se controla, en parte, por la administración de bajas dosis de tetraciclina y se estudió el efecto de ésta en el cultivo de células de garrapata, quedando demostrada su utilidad para la evaluación de nuevos antibióticos en el control de la anaplasmosis (Blouin y col. , 1998). En los casos clínicos severos se hace necesaria la terapia de soporte, mediante la aplicación de hidratantes, antihistamínicos y analgésicos para eliminar de manera efectiva los estados de portador (Medellín, 2003). 31_1f3