Historia de la química

Historia de la química gy Anitaitaa I Acza6pR 03, 2010 29 pagos Introducción La química es una de las ciencias fundamentales para comprender el mundo material y sin duda una de las que tienen más y más importantes aplicaciones prácticas. Aunque no pensemos habitualmente en ello, en cualquier momento de nuestras vidas se están desarrollando en nuestro entorno, un sinfin de procesos químicos, e incluso nuestra propia existencia como seres vivos se apoya, en última instancia, en un sustrato de continuas transformaciones a escala molecular que la química está en condiciones de comprender.

Como ciencia, la química es, a la vez, una ciencia de lo general y de lo particular, proponiéndose, por un lado, encontrar las leyes generales que rigen las modificaciones rofundas ermanentes que afectan a la naturaleza de dos se intercambian algu por otro, inventariar características. Históricamente, la qu PACE 1 or2g Sv. ipe View scri entrar en contacto, s elementales y, sus propiedades o y una Ciencia reciente: el hombre primitivo ya era un químico práctico y sus descendientes durante muchos siglos siguieron siéndolo.

Hubo que esperar hasta la época de la Revolución Francesa ara que se empezase a consolidar el método experimental en la investigación de la estructura de la materia y sus transformaciones. De las dos grandes ramas en que por razones históricas, pedagógicas y de orden práctico se considera dividida la Química, la primera que se desarrolló fue la Química Inorgánica, que se ocupa de todo Swlpe to vlew next page todos los elementos y compuestos excepto de los del carbono, de los cuales se trata en el apartado de Quimica Orgánica.

Asimismo, la industria química nació y se consolidó en la producción de compuestos Inorgánlcos que tienen numerosas e mportantes aplicaciones. La química, recoge hoy el conjunto de disciplinas científicas que estudian las transformaciones de una sustancia en otra, sin que se alteren los elementos que la integran.. Las especulaciones de los filósofos de la antigua Grecia sobre los elementos o la búsqueda de la piedra filosofal y del elixir de larga vida por algunos alquimistas de la Edad Media, no son sino el lejano preludio de la química moderna.

Hasta el siglo XVIII no se Introdujo en la química un auténtico método experimental, en el siglo XIX se establece la clasificación eriódica de los elementos, que iba a inaugurar una nueva era para la ciencia química. Actualmente el trabajo experimental de los químicos es fruto de una enorme labor de equipo más que de químicos aislados.

DESARROLLO HISTORICO DE LA QUIMICA EL NACIMIENTO DE LA QUIMICA EN LA PREHISTORIA La historia de la química constituye un capítulo singularmente bello de la historia del espíritu humano, del esfuerzo del hombre por comprender y dominar la naturaleza, esfuerzo que en pocos casos ha resultado tan fecundo como en el de esta ciencia. Desde sus orígenes, el hombre fue adquiriendo, los onocimientos necesarios para fabricar productos que hoy usamos, sin siquiera pensar de donde salieron.

El hombre primitivo fue explorador de su territorio, tocaba y apreciaba la textura de cada cosa, I hombre primitivo fue explorador de su territorio, tocaba y apreciaba la textura de cada cosa, las olía y producía rudo sobre ellas. El hombre cavernícola cazaba su presa y comía la carne cruda, no le quedaba otra alternativa. pero a medida que formaba comunidades, comenzó a sacar provecho de las propiedades de cada cosa, descubrió la manera en que podía utilizarlas mejor. Aprendió que la leña al quemarse producía calor; que al beber agua saciaba su sed.

En el pasado, los materiales que se usaron en las diferentes actividades humanas, han servido hoy para establecer ciertos periodos en la historia del hombre. Así la Edad de Piedra corresponde a la etapa anterior al uso de los metales, y los periodos que siguen, la Edad del Bronce y la Edad del hierro, comprenden la etapa en la que el hombre aprendió a extraer el cobre y el hierro de sus minerales. Un Buen día, alguien arrojó al cobre caliente y fundido un misterioso polvo de color gris, y entonces surgió un metal más esistente: El Bronce.

También de manera fortuita, algún otro, al calentar ciertas piedras rojizas sobre carbón de leña, logró obtener un nuevo metal: el Hierro. Los guerreros utilizaron el hierro para fabricar sus armas; sin embargo, la historia nos informa que el agresor, después de asestar sobre su enemigo un golpe rudo, tenía que enderezar la espada. El Problema del metal quedó resuelto cuando descubrieron nuevas aleaciones como el acero. La química más antigua que conocemos es la metalurgia, el arte de tratar los metales, un conocimiento que mezcla la magia, la ística y la técnica de los pueblos antiguos.

LOS E conocimiento que mezcla la magia, la mística y la técnica de los pueblos antiguos. LOS ELEMENTOS DE LOS GRIEGOS Las explicaciones que solían dar los antiguos a los fenómenos que observaban al aplicar sus técnicas, se basaban principalmente en especulaciones filosóficas, astrológicas y místicas. Al Pasar el tiempo el hombre comenzó a preguntarse seriamente sobre la naturaleza de la materia, de cómo estará compuesta, de a qué se deberán las distintas propiedades de las cosas, y muchas más interrogantes.

De las primeras respuestas a estas interrogantes, acieron las primeras teorías sobre la estructura y composición. Una de estas teorías es la que hoy conocemos como la Teoría de Los Cuatro Elementos, tomada de Empédocles y perfeccionada por el gran filósofo griego Aristóteles, que tuvo vigencia hasta el siglo XVIII. El término «elemento» fue usado por los antiguos filósofos griegos en un sentido muy alejado del que tiene en la química moderna.

Tales de Mileto supuso que todas las cosas estaban formadas por agua; Anaxímenes, por aire; y Heráclito, por fuego. Empédocles pensó que, en lugar de una única sustancia fundamental, abía cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra. Estos cuatro elementos se combinaban por la acción de fuerzas atractivas y repulsivas Aristóteles supuso, además, que el cielo constituía un quinto elemento, llamado éter. Los griegos creían que las sustancias de la Tierra estaban formadas por distintas combinaciones de estos elementos.

Asimismo, se planteaban la cuestión de si la materia podía ser dividida indefinidamente, o si se llegaría a un punto en el que cuestión de si la materia podía ser dividida indefinidamente, o si se llegaría a un punto en el que las partículas fuesen indivisibles. DOCTRINAS QUIMICAS DE LOS GRIEGOS Y LOS ROMANOS Al margen de una teoría sobre los elementos que hoy nos parece mera especulación, los griegos introdujeron un concepto destinado a perdurar hasta nuestros días, aunque tras sufrir profundas modificaciones: el de átomo.

Fueron Leucipo y su discípulo Demócrito de Abdera (ss. V-IV a. C. ) quienes, en oposición de Zenón de Elea, afirmaron que la materia está constituida por átomos, el ser, y espacios vacíos entre átomos, el no ser. Los átomos de Leucipo y Demócrito son eternos e indivisibles y esencialmente de una misma naturaleza, aunque ifieren en su forma y tamaño. También pensaba que una sustancia podía convertirse en otra al ordenar sus átomos de diferente manera. Entre los seguidores de Demócrito, Epicuro de Samos (ss. IV-III a. C. creó el término átomo (del griego tomos, dividir, y a, partícula que indica negación) y le asignó un determinado peso. La teoría atomística pasó a Roma, donde Lucrecio, durante el s. I a. C. , la expuso en la obra Dererum natura. Sin embargo, el atomismo de los antiguos tiene un carácter más filosófico que propiamente científico y durante muchos siglos a idea subsistió únicamente en la marginalidad, puesto que el punto de vista «oficial» hacía suya la concepción aristotélica de la materia como un todo continuo.

Puede parecer sorprendente que los grandes pensadores griegos no buscasen una confirmación experimental de sus abstracciones, pero ellos aceptaban que todo c s OF buscasen una confirmación experimental de sus abstracciones, pero ellos aceptaban que todo conocimiento debía adquirirse únicamente mediante pura especulación y que el experimento no sólo era innecesario sino que incluso disminuiría su dignidad. Este rror del empleo del razonamiento sin experimentación mantuvo estacionado el progreso de la Ciencia durante muchos siglos.

A partir del año 300 a. J. C. la ciencia griega se desplaza a Alejandría, en cuya Escuela florecieron grandes matemáticos, astrónomos y biólogos, si bien fue decayendo hasta apagarse hacia el año 400 de nuestra Era. En el siglo II a. J. C. las ideas cientificas llegaron a Roma, pero los romanos, guerreros y constructores, pero poco abiertos a las cosas del espíritu, y estoicos frente a la Naturaleza, no prosiguieron la herencia científica de los griegos. LAALQUIMIA

En la Edad Media, y especialmente en el periodo del 400-1000, conocido por la Edad Tenebrosa, la preocupación teológica llena los espíritus y únicamente hacia el siglo VII empieza a adquirir la Ciencia entre los árabes una cierta importancia. Los conocimientos qu(rmcos aprendidos de los egipcios y las ideas filosóficas heredadas de los antiguos a través de la Escuela alejandrina dieron a la alquimia en manos de los árabes, y después en toda Europa, una significación especial.

Los alquimistas consideraron los metales como cuerpos compuestos formados por dos cualidades-principios comunes, el ercurio, que representaba el carácter metálico y la volatilidad, y el azufre que poseía la propiedad de combustibilidad. En el curso del tiempo se unió un ter 6 OF azufre que poseía la propiedad de combustibilidad. En el curso del tiempo se unió un tercer principio, la sal, que tenía la propiedad de la solidezy la solubilidad.

Estos tres principios o elementos, los llamados «tría prima» de los alquimistas substituyeron en la Edad Media a los elementos aristotélicos, y aunque al principio tuvieron un carácter abstracto, fueron considerados más tarde como materiales. Consecuencia inmediata de su pensamiento fue para os alquimistas la posibilidad de la transmutación de los metales innobles en nobles y, concretamente, la conversión del plomo, mercurio u otros metales corrientes en oro.

Esta transmutación, conocida como la «Gran Obra», debía realizarse en presencia de la «piedra filosofal» cuya preparación fue la tarea primera de los alquimistas. En el siglo XIII se extendió el objetivo de la alquimia al buscar el «elixir filosofal o de larga vida», imaginado como una infusión de la piedra filosofal, el cual debía eliminar la enfermedad, devolver la juventud, prolongar la vida e incluso asegurar la inmortalidad. Se comprende que los alquimistas viejos dedicasen sus últimas fuerzas a la consecución de este sueño.

Hoy conocemos que el problema de los alquimistas no era en esencia absurdo, aunque sí por la enorme desproporción entre los medios de que disponían y los que serían necesarios. La producción artificial del oro para la ciencia del Medioevo era un simple problema de técnica como puede serlo la del diamante para nosotros o la fabricación de albuminoides. La Alquimia fue, en general, una práctica secreta debido a los hombres que la relacion hombres que la relacionaban con la magia y a causa de Dios, ues los alquimistas se creían los elegidos para ser depositarios de la verdad y por ello no debían divulgar sus conocimientos.

Escribieron en un lenguaje hermético describiendo más bien operaciones qué hechos y haciendo uso de signos y símbolos. Un libro de alquimia, el Liber Mutus, no contiene ningún texto sino quince grabados, en su mayoría ininteligibles, para hacer conocer la preparación de la piedra filosofal. Para un iniciado, un dragón que se muerde la cola es la imagen de la unidad de la materia, un pájaro que levanta el vuelo es la sublimación, y un pájaro que desciende a tierra es la recipitación. n toro o un león simbollzan la tierra, un águila el aire, una ballena el agua y un dragón o una salamandra el fuego. Cuando Geber escribe «enviame los seis leprosos que yo los curaré», hay que adivinar que los seis leprosos son los seis metales no nobles y que su curación consiste en su transmutación en oro. Obligados a escribir en un estilo alegórico, confuso y lleno de Misterio, y ofuscados por un exceso de dogmatismo filosófico, no es de extrañar que la Alquimia progresase muy lentamente.

Los trabajos de los alqumistas, aunque infructuosos en el escubrimiento de la piedra filosofal y del elixir de larga vida, y estériles, por tanto, en la consecución de la «Gran Obra», produjeron indudables progresos a la química del laboratorio, puesto que prepararon un gran número de nuevas substancias, perfeccionaron muchos aparatos útiles y desarrollaron técnicas que número de nuevas substancias, perfeccionaron muchos aparatos útiles y desarrollaron técnicas que constituyen la base de la subsiguiente investigación.

La alquimia árabe aparece con su más brillante cultivador Geber (Abou Moussah Diafar al Sofi Geber), que parece vivió y murió n Sevilla hacia finales del siglo VIII y fue uno de los sabios más grandes del mundo. Geber escribió numerosas obras y entre ellas la Summa Perfectionis, el tratado de Química más antiguo que se conoce.

Posteriores a Geber son Rhasés o Razés (siglo X), Avicena (s’glo XI), cuyo prestigio fue inmenso como alquimista, filósofo, astrónomo, matemático y, sobre todo, médico, y Averroes (1 126-1198), nacido en Córdoba, célebre por sus comentarios sobre Aristóteles y que ejerció un gran influjo en el pensamiento medieval.

Se reconoce a los árabes el preparar la sal amoníaco, l aceite de vitriolo (ácido sulfúrico), el agua fuerte (ácido nltrico), el agua regia, ciertos sulfuros metálicos, varios compuestos de mercurio y arsénico, y la preparación del espíritu de vino (alcohol). Hasta las Cruzadas el árabe fue la lengua exclusiva de la Ciencia, y Córdoba el foco de la cultura. La reconquista de Toledo en 1085 y la creación de su Escuela de Traductores lleva a esta cudad a los estudiosos del mundo latino para aprender árabe y tomar contacto con la nueva ciencia.

Los siglos XI y XII, de total postración científica en el mundo occidental, fueron los más lorecientes para la ciencia española (arábiga-judaica-cristiana), la cual, al difundirse a toda Europa, originó en el siglo XIII un poderoso resurgimiento científico en cual, al difundirse a toda Europa, originó en el siglo XIII un poderoso resurgimiento cientifico en el que la Alquimia adquiere una extensa significación.

Entre los alquimistas de Occidente hay que destacar en primer lugar, cronológicamente y por su sabiduría, a San Alberto Magno (1193 0 1206-1280), dominico alemán, llamado el Doctor Universal- y considerado como el Aristóteles de la Edad Media, y de los pocos que en esta época se dedicaron a observar por r mismos a la Naturaleza. Profesó en -París con un éxito tan extraordinario que tenía que dar sus lecciones al aire libre, pues ninguna sala podía contener a sus discipulos y admiradores. En 1248 volvió a Colonia y fue obispo de Ratisbona de 1260 a 1262.

Se debe a San Alberto la preparación de la potasa cáustica mediante la cal, procedimiento que aún se practica en los laboratorios. Describe con exactitud la afinación del oro y de la plata mediante copelación con plomo, establece la composición del cinabrio, señala el efecto del calor sobre el azufre y emplea or vez primera la palabra afinidad en el sentido usado hoy dra al decir que «el azufre ennegrece la plata y abrasa en general a los metales a causa de la afinidad natural que tiene por ellos».

Explica en sus obras la preparación de la cerusa y del minio, y la de los acetatos de cobre y plomo; expone la acción del agua fuerte (ácido nítrico) sobre los metales, y señala, el primero, la separacion mediante ella del oro y de la plata en las aleaciones preciosas. En sus escritos se manifiesta enemigo de la ciencia secreta, y cuando se le ve sostener que el oro de los alquimistas