Genero y salud

Genero y salud gy RataplanC I ACk’a6pR 02, 2010 22 pagos UNA DESIGUALDAD NATURALIZADA, la mujer subordinada en la salud Nunca imaginé que lo natural de mi diferencia biológica pudiese atentar contra mi autonomía y contra mi propia Integrantes: Casado Marianela, C-3927/6 Churin Candelaria, C- Cicotti Violeta, C-3924/1 Introducción: Nos ubicamos en una realidad sociocultural que se encuentra constituid Tradiciones que se a u13 dominios culturales. varias consecuencias relaciones de género orn ch s de pensamiento. uralidad de nera, entre otras, sigualdad en las fren las mujeres e acuerdo con las normas vigentes que estereotipan su rol y jerarquizan al hombre, obteniendo así una compleja relación de discordancia donde se ejerce la dominación masculina. SI bien la diferenciación, jerarquización y consecuentemente discriminación genérica se expresan en los diversos aspectos de la vida, la mujer queda más expuesta y es menos contemplada en los sectores de educación y salud.

Teniendo en cuenta el ocultamiento de los factores sociales en la causalidad de la enfermedad decidimos abordar nuestro trabajo respecto a la problemática de género y salud. Al realizar un enfoque antropológico y feminista para el estudio de los procesos de salud/enfermedad/atención referidos a la relación de género debemos analizar dos grandes temas: la distinción de los conceptos de sexo y género.

El objetivo de nuestro trabajo, es informar a partir de esta desigualdad estructural, vigente en el marco de las relaciones sociales que vivimos, acerca de: • La naturalización social de las mujeres y la distinción de los conceptos de sexo y género, reflejando la subordinación que padece la mujer históricamente, y la jerarquización que encierran quellos rasgos y actividades asociados al hombre, que goza normalmente de mayor valorización y reconocimiento.

El resultado y el proceso de esta construcción social, el género, son el acceso y el control desigual e institucionalmente estructurado de los sexos a los recursos y beneficios sociales, familiares y culturales, asimetría que genera privilegio en el hombre y subordinación en la mujer; • la neutralización social de las mujeres, la desigualdad en salud de éstas respecto a los hombres, que posee una visión determinista y naturalizadora del cuerpo y la salud, así como na utilización incorrecta del concepto de género.

De esta manera la enfermedad es reducida a un problema individual de índole biológico y consecuentemente de disfunción o alteración orgánica, cuando por el contrario debería poseer un significado y un sentido vinculado al contexto social y cultural, de pertenencia del individuo y de su red de relaciones sociales (familia, creencia, valores, amistades, entorno laboral… • los problemas de salud vinculados al género y asociado con la división sexual del trabajo y con las formas de socialización diferencial que, por razón de valoraciones sociales, privilegian a n sexo en desmedro del otro. SEXO Y GÉNERO La distinción 2 OF valoraciones sociales, privilegian a un sexo en desmedro del otro. a distinción entre los conceptos de sexo y género disciernen entre lo que es lo biológico y lo cultural. na separación que ha tenido y tiene un gran potencial científico y político, pero que ha sido al mismo tiempo fuente de ambigüedades y revisiones. Utilizamos el término “sexo” para designar las diferencias fisicas, anatómicas y fisiológicas de hombres y mujeres, que se asocian a su capacidad de procreación, mientras el “género” upone un nivel de abstracción distinto, mediante el cual se alude a una jerarquización de espacios y funciones sociales y a la diferenciacion en el acceso al poder implícitas en las ideas, representaciones y prácticas de hombres y mujeres.

Por otro lado, Ortonery Whitehead[ll hacen su análisis desde un enfoque metodológico distinto. Al desarrollar el concepto de género ponen el énfasis en desentrañar la lógica interna y las relaciones estructurales entre los símbolos, aplicando un enfoque culturalista; y el sexo pone el énfasis en analizar la relaclón entre los símbolos, sus signlficados y los iversos aspectos de la vida social desde un enfoque sociológico. Esta diferenciación entre sexo y género ha provocado algunos problemas a tratar por las feministas.

Uno de los principales es la idea de que el sexo (biología) es algo dado, estático, invariable, desde un esquema general biológico pero es un tema que se está reviendo en la actualidad; y el género (cultural) es lo que se construye, lo que se modela socialmente. Y en muchos casos se parte de las diferencias sexuales, e incluso la sexuali socialmente. Y en muchos casos se parte de las diferencias sexuales, e incluso la sexualidad, son “hechos naturales”. Si bien todas las sociedades utilizan el sexo biológico como criterio para la atribución al género, esto ya no es un hecho determinante.

La identidad de género es una variable cultural e independiente. En la actualidad los avances en la medicina permiten modificar los órganos genitales. La identidad del genero (sentirse hombres o mujeres) es el determinante fundamental del papel del género (vivir como hombre o vivir como mujer), por lo tanto el sexo biológico puede ser reconstruido. En este caso la biología se hace maleable en el sentido literal de la palabra, y se altera para que coincida con la identidad.

No es la identidad la que configura la biolog(a. uego de estas consideraciones y de asumir la categoría de género como una elaboración socio-cultural debemos destacar que cada pueblo difiere en su elaboración cultural, elige algunas guías e ignora otras. Levi Strauss destaca en numerosos trabajos cómo la antropología ha mostrado que las sociedades tienden a pesar sus propias divisiones internas de la cultura (lo crudo y lo cocido, lo salvaje y lo doméstico, etc. ).

Estas oposiclones son pensadas globalmente, unas en función de otras constituyéndose así en categorías que no ignifican si no es por sus opuestos: pensar lo femenino sin lo masculino no es posible. El estudio de la masculinidad no puede desvincularse de la categoría de análisis de género. La verdadera dimensión del género constituye una categoría de análisis relacional, de modo tal que la misma pueda contribuir a categoría de análisis relacional, de modo tal que la misma pueda contribuir a superar una visión del género asociada al estudio de la condición de la mujer.

La naturaleza humana es maleable de una manera casi increíble, y responde con exactitud y de forma igualmente onstante a condiciones culturales distintas y opuestas. Las diferencias que existen entre individuos de una misma cultura, pueden apoyarse casi enteramente en las diferencias de condicionamiento, especialmente durante la primera infancia, y la forma de este condicionamiento se halla determinada culturalmente. Consisten en creaciones culturales, educándose a los hombres y mujeres de cada generación para adaptarse a ellas.

El papel, o rol, de género se forma con el conjunto de normas y prescripciones que dicta la sociedad y la cultura sobre el comportamiento femenino o masculino. Aunque hay variaciones de acuerdo a la cultura, a la clase social, o grupo étnico hasta al nivel generacional de las personas, esta desigualdad entre ambos sexos se ve reflejada en la división sexual del trabajo básico: la mujer tiene a los hijos y por lo tanto los cuidan: lo femenino es lo maternal, lo doméstico contrapuesto con lo masculino como lo público.

La dicotomía masculino-femenino, con sus variaciones de la cultura establece estereotipos, que condicionan los roles, limitando las potencialidades humanas de las personas al reprimir los comportamientos según si son adecuados al género. Los rasgos socio-económicos-culturales reflejan una distribución dispareja de poder y riqueza tanto sobre la clase, la raza, como el género. Ubicando a la gente en una red de posiciones difer s OF tanto sobre la clase, la raza, como el género. Ubicando a la gente en una red de posiciones diferente. Un conjunto de normas y prácticas que regulan la identidad imponen un modelo de heterosexualidad obligatoria, pero las identidades mascullnas y femeninas, no son ni uniformes ni estables, sino que se encuentran en un permanente proceso de construcción, esto depende de la cultura y se va modificando con la historia. [3] Mas allá de las nuevas y cambiantes modalidades en las actitudes y prácticas sexuales y reproductivas los varones continúan ejerciendo el dominio sobre las mujeres prácticamente en todos los planos y en los diversos ámbitos de la convivencia humana.

Esta dimensión política es la que no debería perderse a la hora de abordar el estud10 de las masculinidades e intervenir socio-educativamente con varones. La identidad de género se le proporciona a una criatura apenas comienza con el lenguaje articulado y es donde se crean conceptos fundamentales e inmutables sobre la imagen del padre de la madre, y los roles que cada uno cumple. De acuerdo con las normas tradicionales de amplia vigencia, el destino de las mujeres es la procreación y la crianza de la prole, a lo cual se le agrega por continuidad todo el trabajo doméstico.

Se dice que esto es adscripto e inherente, aunque en verdad es atribuido agregado y cultural. La existencia de distinciones socialmente aceptadas, entre hombres y mujeres, es lo que da fuerza y coherencia a la identidad de género, esta distinción significativa en gran cantidad de situaciones es un hecho social, no biológico. El dominio, fundamentalmente en los estratos socioeconómi 6 OF un hecho social, no biológico. El dominio, fundamentalmente en los estratos socioeconómicos medios y en los sectores con mayor nivel de instrucclón se ha vuelto más sutil, poco aprehensible.

Siendo esto algo a tener presente, pues es cada vez más frecuente escuchar a educadores/as y estudiantes universitarios, que las diferencias de género pertenecen al pasado. La sutileza del co-dominio quizá sea uno de los obstáculos más difíciles de demostrar, al menos en nuestras sociedades. El dominio sobre los cuerpos, sobre los procesos eproductivos, nos lleva a reflexionar sobre una máxima que acuñamos a principios de los noventa, a los efectos de describir suscitamente el terreno en el que actualmente nos movemos: los nuevos varones tendrán la capacidad de llorar y continuar dominando.

Rupturas y continuidades conviviendo en cada sujeto. En concreto, el concepto occidental de sexo se ha construido y se construye desde una mirada totalmente jerárquica, dicotómica y heterosexual del cuerpo humano y de las relaciones sexuales. Y este “modelo de dos sexos” condiciona la manera de percibirnos a nosotros mismos y percibir social y medicamente hombres y mujeres, y viceversa; todo ello al margen de que la experiencia individual de la identidad de género sea mucho más diversa, hibrida y contradictoria.

A modo de conclusión el concepto de género puede definirse como el conjunto de creencias, rasgos personales, actitudes, sentimientos, conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a través de un proceso de construcción social que tiene varias características. Es un proceso histórico que se desarrolla a diferentes n social que tiene varias características. Es un proceso histórico que se desarrolla a diferentes niveles, tales como el estado, el ercado de trabajo, las escuelas, los medios de comunicación, la ley, la familia y a través de las relaciones interpersonales.

Este proceso supone la jerarquización de estos rasgos y actividades, de tal modo que, a los que se definen como masculinos se les atribuye mayor valor. GÉNERO-SALUD Partimos del sentido común para formular la idea de salud, que es el estado y sensación de bienestar y equilibrio que parece emanar directamente de nuestro cuerpo, pero que en verdad es algo más amplio y complejo. Tiene que ver con todo lo interior pero también con todo lo exterior a nuestra realidad corporal.

El hecho de que nos sintamos bien con nuestro organismo o que suframos con motivo de él, no puede separarse del entorno socio-económico-cultural que nos rodea, y del modo como nos situamos en el mismo y somos influidos por sus rasgos particulares. El entorno resulta de la forma en que se organiza la convivencia humana. Según sea la sociedad en que nos situemos, las características que de ella emanen, nos localizaran en lugares más ventajosos o de menor consideración. Algo comparable sucede con el género, en tanto ser mujer o varón, o pertenecer a una minoría sexual, hará que gocemos de una estima iferenciada según el caso.

Así como se vive distinto siendo mujer o varón, también se enferma, se cura y se muere de manera diferente según el género. La mitad femenina de la sociedad en general, y la porción más desprotegida de las mujeres (a causa de la pobreza y de otros factores) en especial, recibe porción más desprotegida de las mujeres (a causa de la pobreza y de otros factores) en especial, reciben el impacto negativo de su condición genérica. Es decir, no del sexo biológico que les tocó al nacer, sino de la cobertura simbólico-histórica que le añade la cultura.

Ellas, por ser mujeres, están exigidas de una manera q afecta negativamente a su salud y las coloca en desventaja en ese aspecto . [4] La política neoliberal ha incrementado los problemas de la salud de las mujeres porque ha hecho más invisible la ideolog[a y ha cambiado la orientación con una vision más pobre sobre las diferencias. Las mujeres se han convertido en víctimas de los centros médicos privados, y sus voces y quejas se han silenciado asi como las voces de las personas que están investigando y formando sobre diferencias de género.

El sesgo de género en Medicina se está manifestando de res formas distintas: en primer lugar, partiendo de la suposición de que los problemas y riesgos para la salud de mujeres y hombres son iguales, cuando no lo son; en segundo lugar, partiendo de la base de que existen diferencias biológicas y psicológicas donde, finalmente, sólo hay similitudes; y en tercer lugar, partiendo de la suposición de que los problemas de salud son provocados sólo por la discriminación cultural y social, sin otras interferencias basadas en las diferencias biológicas.

Sólo una visión de los problemas de salud basada en lo biológico, psicológico y social nos puede aportar un modelo para studiar las desigualdades de género en el terreno de la salud. Este modelo, que pretende estudiar las diversas causas que provocan consecuencias para la modelo, que pretende estudiar las diversas causas que provocan consecuencias para la salud, se basa en analizar las demandas sociales y las condiciones de trabajo que afectan a una persona, el soporte social y las diferencias blológicas y pslcológlcas entre mujeres y hombres.

Con respecto la mirada androcéntrica existe un sesgo inconsciente de que los problemas de hombres y mujeres son similares y que es posible extrapolarlos. Esta forma de mirar la ealidad y las personas y sus comportamientos disimiles, hace que se pierda de vista la riqueza de las diferenciaciones y que, en caso extremo, se considere que todo lo que se aleja del paradigma (varón joven) es anormal.

Esta última consecuencia ha implicado un freno para el conocimiento por un lado, y además, un sufrimiento y un estigma para todas aquellas personas que no forman parte del grupo paradigmático. [51 a categoría género y la teorización sobre la misma nos ilustran acerca de la necesidad de abrir perspectiva, abandonar el androcentrismo y considerar la realidad en su complejidad y las iferenciaciones como formando parte de la normalidad.

Muchos ensayos clinicos se han realizado sólo entre hombres suponiendo que los resultados se podían aplicar automátlcamente a las mujeres. Décadas de investigación en prevención, métodos de diagnóstico y programas de intervención han incluido sólo hombres como sujetos de la investigación. Los factores de riesgo y los protectores para la salud detectados en hombres se han extrapolado directamente a las mujeres. Por el contrario, factores de riesgo que son cruciales para la salud de las mujeres, como los debido 22