Exorcismo

Exorcismo gy filetit0778 HOR6pR 16, 2011 | 14 pagos • El exorcismo es la expulsión de diablos o demonios de personas y lugares, mediante una invocación o fórmula especial o por el uso de un nombre santo. La creencia en las posesiones demoniacas fue una creencia casi universal en la antigüedad. En la era apostólica se creía que el poder de exorcizar era un don milagroso otorgado por el Espíritu Santo a muchos cristianos; pero luego apareció una clase especial de exorcistas.

El exorcismo era general en el bautismo, puesto que se creía que los niños antes de ser bautizados pertenecían a al reino de Satanás. En la actualidad el exorcismo se observa al administrarse el bautismo. Mateo 8:16 16 Cuando llegó la noche le tra’eron muchas personas Swipe to page dominadas bajo el p PACE 1 or una palabra, y sanó a d Sv. ipe to View El exorcismo no tien existen las religiones propios rituales, en e do. fuera los ruajim con nfermos. te desde que undo tienen sus auge durante la edad media, donde la ignorancia de la gente los llevaba a creer que cualquier enfermedad o mal era causado por una posesión demoniaca y recurrían al exorcismo. Actualmente aun se practica el exorcismo pues hay quienes reen que de verdad los males de las personas son causadas por posesiones, sin embargo la ciencia moderna ha descartado la existencia del alma y no existe evidencia de que la posesión sea real, normalmente los casos de posesión pueden ser explicados por desorden de personalidad múltiple, ezquisofrenia u otra enfermedad neurológica.

La razón por la que el exorcismo parece funcionar es que el exorcista crea una dura carga emocional sobre la victima lo que equivale a una fuerte terapia psiquiátrica lo que sumado a la profunda fe del creyente puede revertir el desorden psicológico de la víctima, sin mbargo tiene que ver más con la psicología que con la existencia de espiritus demoniacos, almas y demás chorradas. La persona Poseida no es mas que una mescla de epilepsia, neurosis, depresion maniacodepresiva. No creo que lo pueda hacer una «persona comun y corriente», porque exige mucho estudio y práctica.

Si la persona comun y corriente se prepara, claro que puede hacerlo. La razón es muy simple: Un «poseidoi’ esta a tal grado sugestionado, que necesita que un nivel de sugestion opuesto igual de fuerte. La sugestion es una fuerza poderosisima, casi tanto como el iedo irracional que origina las fobias. Una persona comun, sin preparacion, no sabe hipnotizar, ni provocar la sugestion en otro como para poder devolverle el equilibro. Los sacerdotes practicaban y se entrenaban lo suficiente como para poder hacerlo, y sabian como, usando la via interna, es por ello que fueron los primeros.

No obstante, desde que hay psicologos, no hay más «poseidos», sino «locos» y no hay mas «exorcistas», sino psiquiatras, que usan la via externa (drogas) para «exorcisar». De mas está decir que la via externa no «exorcisa» (no cura), sino que mantiene (drogas) para «exorcisar». De mas está decir que la via externa no «exorcisa» (no cura), sino que mantiene a raya a los demonios (desequilibrios graves de fuerzas internas opuestas) /solos los que se especializaron en eso y recibieron, como una especie de cinturon en el carate! / un cura comun no puede realizarlo, poder puede pero no tiene efecto hasta que no lo autoriza el obispado al que corresponde. 3/ en todos los casos se sigue un procedimiento especial, que esta en un libro de exorcismo que tiene los curas te diré que la Iglesia NO está en contra de los exorsismos. Pero no todos los sacerdotes estén capacitados para hacerlo A Miguel se le aparecia en sueños una monjita que le señalaba el rostro de un hombre. En su desesperacion, Miguel soñaba que esa mujer piadosa y consagrada le decia, sin palabras, «este hombre puede salvarte del averno».

Miguel vivia en Entre Rios y trabajaba con un miembro de una secta satanica que lo pretendia en amores. Se habia resistido a ese requerimiento, habia probado alimentos que el mago le habia cocinado a modo de galante obsequio y, a partir de entonces, habla sufrido convulsiones, violencias y toda clase de fenomenos autodestructivos. Lo habían tratado medicas y psiquiatras, y un sacerdote local le abia diagnosticado «posesion diabolica». Al borde del suicidio, creyendo verdaderamente que estaba tomado por el demonio, llego a la provincia de Buenos Aires y busco, por medio de unos parientes alarmados, a un exorcista.

Carlos Mancuso es el parroco del templ unos parientes alarmados, a un exorcista. Carlos Mancuso es el parroco del templo de San Jose, sobre la calle 6, y el cura autorizado por el obispado de La Plata para realizar el rltual mas misterioso y estremecedor de la liturgia catolica. Cuando Mancuso examino en su despacho al paciente y comprobo que no se trataba de un asunto meramente siquiatrico, Miguel reconocio en sus facciones la cara del hombre providencial que le señalaba, en sueños, aquella monja ignota.

El exorcismo se produjo poco despues en esa iglesia cerrada, sobre una frazada y con ayuda de cinco hombres que sostenian al poseso, mientras Mancuso trabajaba con las oraciones en latin, el crucifijo y el agua bendita. En la realidad, los exorcismos son mucho menos espectaculares que en la ficcion. No hay levitaciones, telequinesis, multiplicidad de voces ni pronunciacion de distintas lenguas. Al menos, el padre Mancuso, que lleva veinte años cumpliendo ese ritual redactado en 1614 y que tuvo leves nmiendas en 1984 bajo el papado de Juan Pablo II, asegura que jamas vio semejantes piruetas o cliches del folklore.

No por eso la ceremonia resultaba menos aterradora. Miguel se sacudia, gruhia, pateaba, insultaba y de vez en cuando miraba el fondo de los ojos del exorcista y le hablaba en nombre de otro. «Tu Dios no existe», le dijo en un momento. «¿Ah, no? -respondio Mancuso-. ¿Y a vos quien te mando al infierno? ‘ Miguel, o su ardiente inquilino, paso de la negacion al lamento: «Dios me ha abandonado». El sacerdote tiene orden de su obispo de no co 40F de la negacion al lamento: «Dios me ha abandonado»

El sacerdote tiene orden de su obispo de no confraternizar ni entrar en dialogas, pero no pudo en esa ocasion evitar la ironia: «Ah, claro, ahora resulta que te abandono». Miguel se movia con una fuerza impresionante, y era doblegado una y otra vez por los auxiliares y atacado con las armas del ritual. En un momento, exhausto por el esfuerzo, sonrio de un modo escalofriante: «Bueno, ahora podemos negociar», le dijo al cura. No habia negocio posible. Y al final se entrego. Lo hizo adoptando un alivio absoluto, una paz nueva, un silencio limpio.

Regreso a casa de sus parientes con la sensacion de que habia vuelto a ser l mismo despues de tanto tiempo. Y antes de viajar a Entre Rios, fue a escuchar misa y a darle gracias a DIOS a la catedral de La Plata. Tambien visito distraidamente la santeria y entre todas las estampitas vio una de sor Maria Ludovica, una mujer legendaria que realizo una gran tarea en el Hospital de Niños de la ciudad y murio en 1962. Esa era la monjita -aseguro Miguel, alelado- que se le aparecia en sueños mostrando la cara redonda pero seria del padre Mancuso.

Este episodio ocurrio hace dos años y a pesar de que el parroco de San Jose es uno de los mas notables exorcistas de la Iglesia Catolica argentina y que no se trata de un sacerdote ramplon y ciego sino de un hombre intelectual y estudioso de la psiquiatria, no puedo creer en lo que acaba de contarme. Puedo creer que me cuenta la verdad. Pero no puedo creer de verdad que existan antic s OF contarme. Puedo creer que me cuenta la verdad. Pero no puedo creer de verdad que existan anticristos ni posesiones satanicas. No puedo creer -le digo-. Pero a veces creo en los que creen. » Fui educado en un colegio salesiano, pero luego conoci el materialismo historico y me deslice por la ciencia y la razon a ste agnosticismo culposo: ahora envidio a los que tienen fe. Y me fascinan los ritos milenarios de la Iglesia que resisten la modernidad. Pero me gustan las historias de exorcistas como me gustan los cuentos de fantasmas y de vampiros. Me encantan como lector los monstruos aunque no puedo creer verdaderamente en ellos.

En mi concepcion racionalista, Miguel tenia un delirio mistico y necesitaba un curador que entrara en su logica, creyendo profundamente en ella, y que lo curara de esa sugestiona El exorcista y el poseso tenian asi algo en comun: creian que Satanas existia y que podia invadir un cuerpo humano. Para muchos miembros de la propia Iglesia el diablo es solo una metafora del mal. Una figura jamas corporea ni parlante. Otros sectores tienen la seguridad plena de lo contrario.

Se reconoce que Juan Pablo II realizo tres exorcismos y se recuerda que hace poco Benedicto XVI saludo a la Asociacion de Exorcistas Italianos diciendoles: «Ustedes ejercen un importante ministerio al servicio de la Iglesia’ Lo concreto es que, en la era de las computadoras y mas alla de polemicas internas o externas, el exorcismo se sigue practicando discretamente en casi todo el mundo. Y Mancuso se ha convertido en un refe xorcismo se sigue practicando discretamente en casi todo el mundo. Y Mancuso se ha convertido en un referente de esa praxis.

Lo llaman y escriben desde Estados Unidos y Europa, y lo invitan a realizar exorcismos en Centroamerica. Hace dos años tuvo que dar una conferencia en el Congreso Internacional de Psiquiatria, que se realizo en el Hotel Panamericano. El exorcista ha estudiado mucho esa materia, y los psiquiatras lo rodeaban pidiendole que les relatara los casos mas impresionantes. Su principal trabajo consiste en dilucidar cuando verdaderamente se trata de un hecho de posesion. En muchas ocasiones, descubre etras de esos sintomas esquizofrenia, histeria o paranoia, y deriva a los pacientes hacia centros de salud mental.

Muchas veces percibe que es simplemente trabajo para los medicas clinicos o para los neurologos. Es que los exorcistas dividen los problemas en tres pl anos: el fisico, el psíquico y el espiritual. Y solo pueden intervenir cuando en los dos primeros no se ha encontrado la razon ultima del disturbio. Si tengo que optar entre la mente y el alma, particularmente yo me quedo con la mente porque puedo diseccionarla, pero no se me ocurre discutir del tema con alguien que estudia dia y noche teologia, siquiatria, parapsicologia y tratados de demonologia.

Estamos en su despacho, donde habitualmente atiende cercado por libros antiguos, y me doy cuenta de que le teme mas a la influenza que al demonio. ‘Es cierto -se rie-. Tengo la estufa prendida todo el dia y me pongo el abrigo para salir al cor -se rie-. Tengo la estufa prendida todo el dia y me pongo el abrigo para salir al corredor porque hace frio: soy diabetico y no quiero enfermarme. Vivo solo y nunca tuve miedo a cosas sobrenaturales. El cielo y la tierra estan llenos de asuntos que no comprendemos y tengo la impresion de que no me queda mas lternativa que escuchar y narrar algunas experiencias limites del exorcista sin juzgar si la suya es medicina real o simple placebo. El primer caso de posesion que Carlos Mancuso vio de cerca ocurrio en los años 80 y la protagonista del evento resulto ser una catequista. La chica estaba de novia y todo marchaba bien, directo al casamiento, a pesar de que la inminente «suegra ‘ pensaba que ella no era un buen partldo y que la relacion era un error.

Al parecer, la mujer consulto un brujo y pago por un maleficio. El mago le dio un preparado especial y le pidio que lo mezclara con frutillas e hiciera con ellas una torta para la atequista. Se trataba de un «trabajo» importante, y la madre del novio siguio las indicaciones al pie de la letra. Despues de comer varias porciones, la chica comenzo a vomitar y a perder la conciencia, cambio radicalmente su personalidad y entro en un tunel de insultos y reacciones demenciales que duro dias y dias, y que ningun medlco atinaba a frenar. El angel se habia convertido en un demonio.

Y el cura de su parroquia, cuando la cosa se volvio inmanejable y escucho que ella misma aseveraba tener dentro una presencia maligna, fue a buscar a Mancuso. Era una noche de luna y el cura de I ener dentro una presencia maligna, fue a buscar a Mancuso. Era una noche de luna y el cura de la calle 6 camino por un largo pasillo y toco a la puerta de la casa. Lo hicieron pasar y vio que la catequista estaba en cama, con su madre a un lado y un sacerdote, amigo de la familia, del otro. Inmediatamente entro, la chica le grito a Mancuso: i’iFuera, basural». Y comenzo a escupirlo.

Mancuso le acerco el crucifijo y le advirtio: «Este te va a vencer». La catequista respondio, con voz ronca: «A ese yo ya lo venci» «Esta endemoniada» Al dia siguiente Mancuso visito al padre Antonio Sagrera, un acerdote español que tenia 85 años y que era el exorcista oficial de la diocesis. Sagrera estaba trabajando en el jardin y en cuanto Mancuso empezo a relatarle los detalles del caso de la catequista, sin dejar de cortar los brotes con su tijera, el veterano guerrero de la oscuridad dictamino: ‘Esta endemoniada» Lo hizo sin pestañear y sin dejar de podar su parra.

Mancuso quedo impresionado por la seguridad de su maestro. Luego tambien el adquiria ese ojo clinico. En aquel entonces, para practicar un exorcismo en la zona habia que pedir permiso a monseñor Antonio Plaza. Hoy el obispo Hector Aguer le ha dado ermiso especial a Mancuso para llevar a cabo esas ceremonias segun su criterio: confia absolutamente en los razonamientos de su parroco. Plaza le dijo a Mancuso: «Haganlo pero con mucha prudencia, tal vez no se trate de una poseida sino de una enferma».

Los familiares de la catequista la trajeron a la rastra a la igle una poseida sino de una enferma» Los familiares de la catequista la trajeron a la rastra a la iglesia a las diez de la mañana. Cerraron el templo al publico y pusieron una manta en el suelo. pese a que Sagrera dirigia la operacion, Mancuso se adelanto y les dijo a los auxiliares: «Agarrenla entre odos». La catequista lo miro con sorna: «Ah, me tenes miedo». A ordenes del padre Antonio comenzaron los ritos y las unciones, y su sucedieron los pataleos e insultos procaces.

En un momento pararon para descansar y uno de los auxiliares le dijo: «La bronca es con usted, Mancuso». Era cierto: Sagrera manejaba el exorcismo, pero el odio de ella no se concentraba en el maestro sino en el aprendiz. «Fue como un aviso -me dice Mancuso-. Una premonlcion y un aviso por todos los combates que librariamos el y yo a partir de entonces. » Despues de luchar y resistirse, despues de un escandalo de voces y forcejeos, epentinamente todos escucharon una voz: «Abandono». Y la chica volvio dolorosamente de su furia ciega a sus cabales.

Un estudiante de medicina, que presenciaba las maniobras, la habia examinado en el pico maximo de tension: la catequista registraba los valores vitales normales. En medio de la ira sin limite y los puñetazos tenia solo 72 pulsaciones, como si estuviera tomando una apacible siesta. El crecimiento del ocultismo y la magia negra, la proliferacion de sectas satanicas y las cofradias secretas, la multiplicacion de hechiceros, curanderos y adivinadores, y la progresiva experimentacion del espiritismo han 4