Etica y legislacion educativa

Etica y legislacion educativa gy alcssmois HORbpR TE, 2011 | pagos Actos morales del docente y su impacto en la educación moral de los alumnos. En la escuela se establecen relaciones morales entre profesores/ as y alumnos/as que se manifiestan de muchas formas, por ejemplo, cuando se organiza el trabajo escolar se asumen posturas que pueden ir desde la indiferencia hasta la hostilidad, tanto por parte de los maestros/as hacia los estudiantes como de éstos hacia sus pares.

Sin duda el profesor/a manifiesta en el salón de clases su ser moral, su interioridad queda descubierta n cada acción reiterada y continua que asume frente a sus alumnos/as, me refiero no a una accion aislada sino al continum de actitudes que le dan su sello personal, su identidad y su consistencia profesional razones or las ue es conocido por sus to nex: page estudlantes.

Cada día aumenta las aulas, ya que es e pasan gran parte de ors to View nut*ge reocu r qué sucede en s/as y jóvenes ás en la escuela los valores éticos alcanzan una expresión concreta que más tarde se expresarán en otros espacios; en ella se imprime ese ‘modo de ser del alumno/a, la persona se construye a sí misma, la moral se ace efectiva. Por otra parte, existe también un interés manifiesto por encontrar respuesta a los problemas morales presentes en la sociedad actual desde la escuela. La escuela debe ser un espacio de participación democrática s sensible a lo que pasa en el mundo, donde se afrontan los conflictos analizándolos críticamente, tratando de comprender sus causas reales desde una perspectiva global e intercultural adoptando compromisos para actuar en su resolución’ . El Docente se vuelve agente moral cuando se da cuenta que tiene un yo que responde a sus actos en el aula, por eso mismo se ace responsable de lo que ahí sucede: «La genuina moralidad se da, en efecto, en la medida en que se realiza el reino de la intencionalidad, de la voluntad, de las motivaciones profundas de la acción».

Es cuando descubre lo conveniente, moralmente hablando, para sus alumnos/as; cuando tiene conciencia de deliberar sobre sus competencias profeslonales que se fundamentan en un conjunto de valores y concepciones de lo que es el bien. El docente tiene como persona una característica: la conciencia de sí mismo, un yo que permite dirigir la mirada al interior, pero luego ésta voltea hacia el exterior, hacia lo otro.

Esto significa que el docente debe darle una significación moral a sus acciones dentro del aula, como proyecto necesario, y a partir de él tomar una posición moral respecto de sí mismo y de sus estudiantes. Pienso que reflexionar al profesor/a como persona, desde la dimensión ética, es porque tiene una tarea: la de reconocerse. En este sentido considero que debe tener en cuenta tres cuestiones morales: que debo hacer en el aula, que puedo hacer por mis alumnos/as y que me está permitido hacer.

Finalidad de los valores en la educación para promocionar la cultura de paz. La educación para la paz es por tanto un proceso que debe estar presente en el desarrollo de la personalidad. Como proceso debe ser continuo y permanente, para enseñar a «aprender a vivir en la no violencia», y que confía en la creación de ámbitos de justicia, de respeto, de tolerancia y felicidad gradualmente más amplios.

La educaclón para la paz debe hacerse presente en todo el currículum, y de hecho todas las comunidades educativas se esfuerzan por integrar elementos pacificadores, (democráticos, solidarios, tolerantes y justos) en su desarrollo. Pero el problema s que nuestra sociedad encubre tanta violencia, contenida o no, en su cotidianeidad, que es muy difícil dar respuestas adecuadas frente a las mismas, sobre todo si se hace un enfoque simple, interesado o hipócrita al tema de la violencia social, cultural, familiar o individual.

Bibliografía consultada: AMANI, colectivo: «Educación Intercultural. Análisis y resolución de conflictos». Editorial Popular, S. A. 1994. Alfonso Luque (et al). Educar la tolerancia. Ed. Díada. Sevilla, Espana, 2000. p. 19. Juliana González. El poder de Eros. Fundamentos y valores de ética y bioética. Ed. UNAM. México, DF, 2000. p. 20. 31_1f3