El artista como héroe incomprendido por la sociedad en el artista del hambre de franz kafka

El artista como héroe incomprendido por la sociedad en «El artista del hambre» de Franz Kafka El arte, desde los inicios de la humanidad, sustenta su valor en la dimensión social y la trascendencia que le aportan los espectadores a la figura del artista a través de los tiempos. Es precisamente la imagen del artista, figura de un héroe a menudo idealizado o mitificado, la que se problematiza desde distintas aristas en el cuento «El artista del hambre» de Franz Kafka.

Uno de los aspectos más contradictorios que se puede entrever en este relato es la influ ocial en la producci ora artísticas, al punto de r d. , S»ipe to y, fundamentalment El protagonista del c adquiere la esfera s manifestaciones concepción de «arte» mera instancia, un héroe anonimo: el le or no conoce su nom re ni tiene referencia alguna de su pasado. La configuración de la imagen de este artista pasa entonces por la detallada descripción de su arte y todos los gestos «rituales» que permiten articularlo como tal.

El ayuno, a pesar de tener una evidente connotación de sacrificio religioso, es percibido aqui como un arte espectacular con una lara dimensión social: el acto es presentado como la atracción central de un circo, el page el cual genera una gran admiración en el público: «entonces, toda la ciudad se ocupaba del ayunador; aumentaba su interés a cada día de ayuno: todos querían verle siquiera una vez al día; en los últimos del ayuno no faltaba quien se estuviera días enteros sentado ante la pequeña jaula del ayunador» (1).

El arte del hambre está permanentemente rodeado de cierta sensación de espectacularidad que le aportan los ya mencionados gestos «rituales». Uno de ellos son las visitas del público, que uede observar al artista en todo momento del ayuno, pero los más interesantes en cuanto a la performance son los que se relacionan con la presencia de los vigilantes y por supuesto, el momento culmine en el que el protagonista es liberado de la jaula luego de cuarenta dias de ayuno y forzado a comer ante los espectadores.

En cuanto a los vigilantes, su función en el arte del ayuno consiste en garantizar la veracidad del acto y en consecuencia, el honor del artista: «había allí vigilantes permanentes, designados por el público siempre debían estar tres al mismo tiempo, y ten(an a misión de observar día y noche al ayunador para evitar que, por cualquier recóndito método, pudiera tomar alimento» (1). Su aparición devela la incredulidad general que rodea al ayuno sostenido y el interes soclal que genera como arte. Sin embargo, el momento en el cual se evidencia la importancia de la esfera social en como arte. e la esfera social en el desarrollo de esta particular forma de arte es en la instancia final en la que el protagonista debe interrumpr su ayuno: «a los cuarenta días era abierta la puerta de la jaula sonaban los acordes de una banda militar; dos médicos entraban en a jaula para medir al ayunador, según normas científicas Por último pretendían sacar de ella al ayunador y hacerle bajar un par de peldaños para conducirle ante una mesilla en la que estaba servida una comidita de enfermo cuidadosamente escogida» (3).

A pesar de este espectáculo, en el cual claramente se afirma el ayuno como arte, también se podría argumentar una posición contraria: es decir, que la dimensión social no tiene ninguna relevancia para el arte como es entendido desde este relato. El protagonista es un héroe incomprendido, ya que «no había adie que supiera tomarle en serio» (4). Sin embargo, el sigue montando su acto a pesar de que ni el empresario ni el público comprenden que su ayuno, más que un sacrificio es una necesidad para él.

Esto porque el arte del ayuno, desde la visión del autor, escapa convenciones estéticas e incluso históncas de la sociedad de la época. Es por esta razón que luego el acto es rechazado por el público y olvidado el artista, sin que por ello el artista deje de ayunar, llegando incluso a morir 3Lvf4 y olvidado el artista, sin que por ello el artista deje de ayunar, legando incluso a morir ejerciendo su arte.

Se podr(a esbozar, entonces, que el arte tiene un fin por sí mismo, que escapa de la dimensión social y de la Influencia que el público pueda aportar en él. Finalmente, la muerte del héroe es la que inclina la balanza hacia la importancia social que implica la actividad artística: el ayunador es ignorado por el inspector y por el público del circo, que prefiere visitar las cuadras de los animales que detenerse a observarle. Así, su muerte se figura separada de los cánones de belleza del arte: es innoble, solitaria y no tiene trascendencia lguna.

Este aspecto patético de la muerte del héroe es el que revela fehacientemente que es la sociedad la que le da valor al arte, ya que una vez que esta ignora al artista, este se precipita a una muerte trágica. El dramatismo de este cierre es acentuado con el párrafo final que narra como la jaula del artista es ocupado luego por una pantera que no sólo se opone a él por ser joven y vital, sino que—y en una ironía típicamente que comida le gustaba. Obras citadas Kafka, Franz. «El artista del hambre». Dominio público. Web. <http://dominiopublico. es/libros/Franz_Kafka/Franz%20Kafka