De la tutela

De la tutela gy jesiiicaaa nexa6pp 03, 2010 13 pagcs DE LA TUTELA. Estaban en tutela: a) Los impúberos sui juris, de uno u otro sexo, según la edad; b) Y las mujeres púberas sui juris, por razón del sexo. 1 DE LA TUTELA DE LOS IMPUBEROS. l. GENERALIDADES. El impúbero tiene necesidad de un protector habiendo nacido sui juris, fuera de matrimonio legitimo, o bien, si, nacido bajo la potestad paterna, ha salido de ella antes de la pubertad. Este protector se llama tutor.

Servio Sulpicio, definió la tutela del siguiente modo: es un poder dado y permitido por el Derecho civil sobre una cabeza libre para roteger a quien, a causa de su edad no uede defenderse por si Swipe to page mismo. En todos los pueblos de establecer un sist por eso el principio d en Roma, no es men a de h cido la necesidad los impúberos; o de gentes. Pero echo Civil. En esta organización se encontraban unidos el interés de la familia con el del incapaz.

Si el impúbero tenia necesidad de un protector para administrar su patrimonio e impedir a un tercero abusar de su debilidad, la conservación de sus bienes era de grandísima importancia para los miembros de la famllia civil, llamados a heredarle a su muerte; por eso la ley de las XII tablas, dando atisfacción a este doble interes, confiaba la tutela a los agnados o al patrono del impúbero. La tutela estaba considerada como una carga publica manus publicum, siendo necesario para cumplirla ser libre, ciudadano o del sexo masculino.

De la ausencia de estas condiciones resultaban los incapacitados, teniendo un carácter de orden publico. pero un ciudadano capaz podía hacerse valer de excusas, es decir, obtener del magistrado se dispensado de la tutela por ciertas causas especialmente determinadas, tal como el número de hijos, un cargo publico o la edad de 60 años. Il. – DE LA DESIGNACION DEL TUTOR. La ley de las XII tablas concede al jefe de familia derecho para designar por testamento el tutor a su hijo. A falta de tutor testamentario, llama eventualmente a la sucesión del impúbero, es declr, en primer lugar al agnado más próximo, y después, a los gentiles.

Se les llama legítimos porque su llamamiento a la tutela procede de la ley. Hacia el siglo VI de Roma, se fijo que a falta de agnado o tutor testamentario, el magistrado se encargaba de nombrarle un tutor. a) Derecho Común. l. – Tutela testamentaria es la más Importante. El Derecho de nombrar un tutor testamentario era en su origen atributo de la otestad paterna, pues solo podía hacer uso de ello el padre de familia, para los impúberos, que, a su muerte, se hacían sui juris.

El jefe de familia solo puede nombrar tutores testamentarios a los que por derecho puede elegir como herederos; por eso están excluidos los peregrinos y los dediticios, y aun se pueden añadir los latinos junianos, en virtud de una in 2 3 los latinos junianos, en virtud de una incapacidad dictada por ley Juma. El tutor debe ser designado por su nombre y en forma imperativa. Este permitido la pluralidad de los tutores era muy frecuente entre los romanos, pues el pupilo encontraba protección y arantías más complejas. Il. – tutela legítima de los agnados.

En defecto de tutor testamentario se abre la tutela legítima de los agnados. La ley de las XII tablas indica como tutor al agnado mas próximo, y habiendo varios en el mismo grado, son todos tutores. III tutela legítima de los gentiles. En el Derecho antiguo, y no habiendo agnado, pasaba la sucesión a los gentiles, y, por tanto, también la tutela debía de serles concebida. Esta legítima tutela desapareció con la gentilidad, recurriendo para reemplazarla al nombramiento del tutor por el magistrado. IV tutela deferida por el magistrado. Este fue el objeto de dos leyes. ) La Ley Atilia. Da derecho a nombrar los tutores en Roma al pretor urbano y a la mayoría de los tribunos de la plebe. b) La Ley Julia Titia. Concede el mismo poder al presidente en las provincias. En provincias, los presidentes permanecieron siendo competentes para los pupilos más ricos, con la garantía de una información. El nombramiento del tutor por el magistrado era necesario no habiendo ni tutor por el magistrado era necesario no habiendo ni tutor testamentario ni tutor legítimo. Pero si el tut 3 era necesario no habiendo ni tutor testamentario ni tutor legítimo.

Pero si el tutor testamentario era nombrado a partir de la llegada de un término o una condición, era necesario abrir legitlma de los agnados. El tutor interino era también en igual caso designado por el magistrado. b) Hipótesis especiales l. – tutela legitima del patrono y de sus hijos. Cuando el impúbero queda manumitido comienza una nueva familia y no puede tener ni tutor testamentario no legitimo agnado. El patrono es el tutor legitimo del manumitido impúbero, y si muere, esta tutela legítima pasa a los hijos que tenia bajo a la potestad directa.

Il. – tutela legítima del ascendiente emancipador. Esta tutela se concede a imitación de la del patrono. El ascendiente emancipador representa el papel de un patrono. III. – tutela fiduciaria. En la época clásica, se presenta en los dos casos siguientes: a) A la muerte del padre emancipador, tutor legitimo del emancpado, a sus hijos agnados quedan tutores fiduciarios de su hermano impúbero. b) En caso de emancipación de un impúbero, el manumisor extraneus que le liberto representa el papel de patrono, siéndole concedida la tutela.

Es un tutor fiduciario porque existe él y el jefe de familia un pacto de fiducia, para obligarle a manumitir al hijo espués de la tercera emancipación. III DE LAS FUNCIONES DEL TUTOR Debía tomarse en cualquier clrcunstancia la defensa de sus intereses, estando considerado este deber como aún más sagrad 40F 13 cualquier circunstancia la defensa de sus intereses, estando considerado este deber como aún más sagrado que el del patrono con su cliente. El tutor se ocupa de la fortuna del pupilo, y no de su guarda n’ de su educación.

Casi siempre era el pretor el llamado a designar en presencia de los parientes más próximos del impúbero, la persona, la persona destinada a educarle, fijando también las cantidades necesarias para ello. El tutor debe velar únicamente por los intereses pecuniarios del pupilo. El tutor esta dado para completar la personalidad jurídica del impúbero y administrar el conjunto de su patrimonio l. – Formalidades impuestas al tutor antes de entrar en funciones. 1 Lo primero que debe hacer un tutor es un inventario de los bienes del pupilo. ara asegurar la restitución al fin de la tutela. 2. – algunos tutores deben suministrar la satisdatio; es decir, prometer por estipulación conservar intacto el patrimonio del pupilo, rempupilii salvam fore, y presentar fiadores solventes que tomen el mismo compromiso. 3. el tutor antes de hacerse cargo, debe declararlo al magistrado, y esta declaración lo hace excluir de la tutela. Si no ha dicho nada, siendo acreedor queda desposeído de su crédito; o siendo deudor no puede prevalerse de ningún pago hecho en el curso de la tutela. Il. De la «auctoritas» y de la «gestio» del tutor. El tutor debe intervenir en el cumplimiento de los actos jurídicos necesarios para la administración de los bienes s 3 cumplimiento de los actos jurídicos necesarios para la administración de los bienes del pupilo. Se emplean dos procedimientos. Tan pronto obra solo el tutor, negotia gerit como s el pupilo el que obra con la auctontas del tutor. 1 De la «auctoritas». – se llama asi la cooperación, el concurso del tutor a un acto realizado por el pupilo, en el cual aumenta y completa la personalidad con su presencia.

La auctoritas, en primer lugar, no es un consentimiento, porque esta sometida a los principios siguientes: a) el tutor debe estar presente en el momento del acto. b) Además, no lleva ni termino ni condición expresamente formulados, pues el tutor completa o no completa con su presencia la personalidad jurídica del pupilo. c) es también voluntaria. El acto por el cual el tutor da su uctoritas es siempre un acto ejecutado por el mismo pupilo. 2. – De la «gestio». – Se dice que tutor administra o regenta, negotia gerit, cuando realiza solo un acto interesando el patrimonio del pupilo.

En efecto de la gestio es muy distinto al de la auctoritas. La rendición de cuentas era una consecuencia necesaria de la gestio y no de la auctoritas Si el tutor se ha hecho acreedor o deudor de un tercero a causa de su gestión, y sus obligaciones no han sido aun ejecutadas al llegar el pupilo a la pubertad, se da acción utilitatis causa al pupilo hecho púbero contra el tercero, o al tercero contra el. En cuanto al tutor, queda a cubierto de toda persecución. III. – Casos de aplic 6 3 contra el. En cuanto al tutor, queda a cubierto de toda persecucion. III. – Casos de aplicación de la «auctorias» y de la «gestio».

La edad del pupilo es lo que hace la regla para el empleo del tutor. por tanto, hay que distinguir dos periodos: uno, estando el pupilo infans, y el otro, siendo major infantia. a). El pupilo es «infans». – la infantia duraba hasta los 7 años. En este periodo, la regla es que administre el tutor, realizando él solo los actos necesarios para que el patrimonio del pupilo este bien dministrado. Mas tarde, Teodosio y Valentiniano decidieron que el tutor podía aceptar la herencia para el pupilo mientras no hubiese salido de la infantia, es declr, mientras no tuviese los siete años. b). El pupilo es «major infantia». El pupilo que tiene siete años cumplidos ya ha salido de la infancia; entonces es, major infantia. ¿Ha que subdividir el tiempo que falta transcurrir hasta la pubertad? Los textos señalan una distinción entre el infantiae proximus, que comprende el alcance de los actos; distinción, sin duda, fundada en el hecho del desarrollo intelectual de cada pupilo. Pero desde la época de Gayo, el infantiae proximius está por favor asimilado al pubertati proximus, desde el punto de vista de la capacidad. Solo hay una diferencia entre ellos, y es que el pubertati proximus es el único responsable de sus delitos.

La gestio deltutor interviene soloen caso excepcional. En un principio es el pupilo quien obra. Cuando el pupilo sale ya de I interviene soloen caso excepcional. En un principio es el pupilo quien obra. Cuando el pupilo sale ya de la infancia, tiene una personalidad y puede obrar él mismo, aunque aun no tiene experiencia. Es necesario, por eso, que su personalidad se omplete con la auctoritas del tutor. El pupilo, obrando por su cuenta, puede hacer mejor su condición, y para hacer ésta peor, le es necesario auctoritas del tutor.

Por aplicación de esta regla, el pupilo, sin la auctoritas del tutor, puede: hacerse acreedor, por ejemplo estipulando; recibir una remisión de deuda o adquirir la propiedad de una cosa o de un derecho real. La solución es más delicada tratándose de actos que pueden producir efectos complejos. He aqui algunos ejemplos: venta, herencia y préstamo. IV. – Restricciones a los poderes del tutor. La gestio y la auctoritas ermiten al tutor cumplir todos los actos necesarios de la administración del patrimonio del impúbero. Este principio admite excepciones y estos poderes tienen sus límites.

Veamos cuales son estas restricciones: 1. El tutor no puede hacer con los bienes del pupilo, ni convalidar por su auctoritas, donación de ninguna clase, ni aun a titulo de dote para la hermana del impúbero. 2. La enajenación hecha a pesar del senadoconsulto se consideraba nula, no pudiendo además usucapirla el comprador. La hipoteca estaba prohibida, lo mismo que la enajenación. 3. el tutor no debe hacer uso personal de las rentas o capital que dministra del pupi 13 el tutor no debe hacer uso personal de las rentas o capital que administra del pupilo; su deber es emplearlas útilmente. V. Consecuencias de la pluralidad de tutores. La pluralidad de los tutores tenía sus inconvenientes, tanto para la auctoritas como para la gestio. 1 . Auctoritas. – se hacia una distinción entre dos categorías de tutores. Justiniano decidió que la auctoritas de uno solo permitiese siempre, salvo algún acto grave, la adrogación del impúbero, y esto hacia secar la tutela. 2. Gestio. – Tratándose de tutores testamentarios nombrados espués de información, uno de ellos puede ofrecer a los otros la caucion rem pupilli salvam fore, a fin de ser el solo el encargado de administrar, quedando los otros obligados a consentirlo.

Los tutores eligen a quien deba administrar, y no pudiendo ponerse de acuerdo, entonces le designa el magistrado. Si los tutores expresan su deseo, o si el testador lo ordena, puede haber división de la gestión. La unidad o división de la gestión influye sobre la auctoritas. Siendo uno solo quien administra es él quien debe dar la auctoritas y estar al corriente de los negocios del pupilo. Si la estión está dividida, solo puede dar la auctoritas quien tenga el negocio con todas sus atribuciones. IV. DEL FIN DE LA TUTELA Y LA OBLIGACION DE TRENDIR CUENTAS Y DE LAS GARANTAS DEL PUPILO. . – Fin de la tutela. Las causas que ponen fin a la tutela provienen, bien de la persona del pupilo, ex parte pupilli, bien de la per ponen fin a la tutela provienen, bien de la persona del pupilo, ex parte pupilli, bien de la persona del tutor, ex parte tutoris. En el primer caso, la tutela queda terminada definitivamente, en el segundo, sólo existe conclusión de las funciones del tutor; si on varios, la tutela se concentra sobre los demás; de lo contrario, hay que nombrar nuevo tuto. 1 La tutela cesa ex parte pupilli: a) por la llegada de la pubertad. ) por la muerte del pupilo. c) Por su capitis diminutio máxima, media o minima, dándose en adrogación. 2. – Cesa ex parte tutoris: a) por la muerte del tutor; b) por su capitis deminutio máxima y deja, en todos los casos; por la minima tratándose de un agnado, de un patrono o de un gentilis, tutor legltimo, pues entonces los derechos de agnación y de gentilidad se extinguen; c) por la llegada de un termino o de una ondición limitando las funciones del tutor testamentario; d) por consecuencia de una excusa presentada en el curso de la tutela o del destitución.

II. Obligación de rendir cuentas. A la conclusión de sus funciones, el tutor debe rendir cuentas al pupilo de los bienes que le fueron confiados y que administró. La ley de las XII tablas, en interés de los pupilos, estableció dos medidas muy eficaces: a)si el tutor se hace culpable de fraude o de alguna falta grave, los decenviros autorizan contra él, durante el curso de la tutela, una persecución, crimen suspect tutoris, que tiene como objeto separarle como sospechoso. Se de