Antonio Gramsci Introduccion Al Estudio De La Filosofia Y Del Materialismo Historico

ntroducción al estudio de la filosofía y del materialismo histórico Antonio Gramsci Algunos puntos de referencia preliminares Conviene destruir el muy difundido prejuicio de que la filosoffa es algo sumamente difícil por ser la actividad Intelectual propia de una determinada categoría de científicos especialistas o de filósofos profesionales y sistemáticos.

Conviene, por lo tanto, demostrar, antes que nada, que todos los hombres son «filósofos», y definir límites y los caracter «todo el mundo», es en el lenguaje mismo conceptos 50 -q Swip next pase ntánea», propia de e halla contenida: 1) nociones y eterminados, y no Simp emene e pa a ras vaciadas de contenido; 2) en el sentido común, y en el buen sentido; 3) en la religión popular y, también, en todo el sistema de creencias, supersticiones, opiniones, maneras de ver y de obrar que se manifiestan en lo que se llama generalmente «folklore».

Después de demostrado que todos los hombres son filósofos, aunque lo sean a su manera, Inconscientemente, porque incluso en la más mínima manifestación de una actividad intelectual cualquiera, en «lenguaje» mismo, está contenida una determinada concepción de los tantos grupos sociales en los que uno se encuentra ncluido automáticamente hasta su entrada en el mundo consciente (y que puede ser la aldea o la provincia, que puede tener origen la parroquia y en la «actividad intelectual» del cura o del vejete patriarcal cuya «sabiduría» dicta la ley, de la mujercita que ha heredado la sabiduría de las brujas o del pequeño intelectual avinagrado en su propia estupidez e incapacidad para actuar), o preferible elaborar uno la propia concepción del mundo de manera consciente y crítica; y asimismo, en vinculación con semejante trabajo intelectual, escoger la propia esfera de actividad, participar ctivamente en la elaboración de la historia del mundo, ser el guía de si mismo y no aceptar del exterior, pasiva y dócilmente, la marca que se imprime sobre la propia personalidad?. Nota I. Por causa de determinada concepción del mundo se pertenece siempre a un determinado agrupamiento, y precisamente al de todos los elementos sociales que participan de ese mismo modo de pensar y de obrar. Se es conformista de algún conformismo, se es siempre hombre-masa u hombre-colectivo. La cuestión es: ¿a qué tipo histórico pertenece el conformismo, el hombre-masa del cual se es parte?

Cuando la concepción del mundo no es crítica ni coherente, ino ocasional disgregada, 2 DF etapas históricas pasadas, groseramente localistas, e intuiciones de una filosofía del porvenir que será propia del género humano mundialmente unificado. Criticar la propia concepción del mundo es tornarla, entonces, consciente y homogénea, y elevarla hasta el punto al que ha llegado el pensamiento mundial más avanzado. Significa, por consiguiente, criticar toda la filosof[a existente hasta ahora, en la medida en ha dejado estratificaciones consolidadas en la filosofía popular. El comienzo de la elaboración critica es la conciencia de lo que realmente se es, es decir, un «conócete a ti mismo» como roducto del proceso histórico desarrollado hasta ahora y que ha dejado en mismo una infinidad de huellas recibidas sin beneficio de inventario.

Hay que comenzar por hacer ese inventario. Nota II. No se puede separar la filosofía de la historia de la filosofía, ni la cultura de la historia de la cultura. En el sentido más inmediato y literal, no se puede ser filósofos, es decir, tener una concepción críticamente coherente del mundo, sin tener conciencia de la historicidad de la fase de desarrollo por ella representada y del hecho que ella se halla en contradicción con otras concepciones o on elementos de otras concepciones. La propia concepción del mundo responde a determinados problemas planteados por la realidad, los cuales están bien determinados y son «originales» en actualidad. ?Cómo es posible pensar el presente, y un presente bien determinado, con un pensamiento conformado por problemas de e, significa que se es pasado remoto y superad 3 DF «anacrónico» en relación c n que se vive, que se ello ocurre, significa que se es «anacrónico» en relación con el tiempo en que se vive, que se pertenece a los fósiles y no a los seres modernos. O, por lo menos, que se está «compuesto» de manera compleja. Y efectivamente ocurre que grupos sociales que en determinados aspectos expresan la modernidad más desarrollada, en otros se hallan retrasados con su situación social, y, por lo tanto, son incapaces de una total autonomía histórica. Nota III.

Si es verdad que cada idioma tiene los elementos de una concepción del mundo y de una cultura, también será verdad que lenguaje de cada uno permite juzgar acerca de la mayor o menor complejidad de su concepción del mundo. Quien habla solamente 2 dialecto o comprende la lengua nacional en distintos grados, participa necesariamente de una concepción del mundo más o enos estrecha o provinciana, fosilizada, anacrónica en relación las grandes corrientes que determinan la historia mundial. Sus intereses serán estrechos, más o menos corporativos o economicistas, no universales. Si no siempre resulta posible aprender más idiomas extranjeros para ponerse en contacto con vidas culturales distintas, es preciso, por lo menos, aprender bien idioma nacional.

Una cultura puede traducirse al idioma de otra gran cultura, es decir: un gran idioma nacional históricamente rico y complejo puede traducir cualquier otra gran cultura; en otras palabras, puede ser una e ial. Pero con un dialecto DF individualmente descubrimientos «originales»; significa también, y especialmente, difundir verdades ya descubiertas, «socializarlas», por asf decirlo, convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de coordinación y de orden intelectual y moral. Que una masa de hombres sea llevada a pensar coherentemente y en forma unitaria la realidad presente, es un hecho «filosófico’ mucho más Importante «original» que el hallazgo, por parte de un «genio» filosófico, de nueva verdad que sea patrimonio de pequeños grupos de intelectuales.

Vinculación entre el sentido común, la religión. y la filosofía. La filosofía es un orden intelectual, cosa que no pueden ser la religión ni el sentido común. Véase cómo, en la realidad, tampoco coinciden religión y sentido común. Sin embargo, la religión es un elemento del sentido comun disgregado. Por otra parte, «sentido común» es nombre colectivo, como «religión»; no existe un solo sentido común, pues también éste es un producto y un devenir histórico. La filosofía y la crítica son la superación de la religión y del sentido común y, en ese aspecto, coinciden con el «buen sentido» que se contrapone al sentido común. Relación entre ciencia-religión-sentido común.

La religión y el sentido común no pueden constituir un orden intelectual porque no pueden reducirse a unidad y coherencia ni siquiera en la conciencia individual, y no hablemos ya de la conciencia colectiva; no pueden reducirse a unidad y coherencia «libremente», aunque por imposición «autoritaria’ ello podría ocurrir, como en verdad ocurrió en el pasado dentro de ciertos límites. El problema de la religión, entendido no en el 5 DF pasado dentro de ciertos límites. El problema de la religión, entendido no en el sentido confesional, en el laico, de unidad de fe entre una concepción del mundo y norma de conducta conforme a ella: pero ¿para qué llamar «religión» a esta unidad de fe, en lugar de llamarla «ideología», o más bien, » política»?. En verdad, no existe la filosofía en general: existen diversas filosofías o concepciones del mundo, y siempre se hace una elección entre ellas. ¿Cómo se produce esta elección? ¿Es un hecho puramente intelectual o más complejo? ?Y no ocurre a menudo entre el hecho intelectual y la norma de conducta exista contradicción? ¿Cuál será, entonces, la verdadera concepción del mundo: la afirmada lógicamente como hecho intelectual, o la que esulta de la real actividad de cada cual, que se halla Implic ta en quehacer? Puesto que el quehacer es siempre un quehacer político, ¿no puede decirse que la filosofia real de cada cual se halla toda contenida en su política? Este contraste entre el pensar y el quehacer, es decir, la coexistencia de dos concepciones del mundo, una afirmada en palabras y la otra manifestándose en el quehacer mismo, no se debe siempre a la mala fe.

La mala fe puede ser explicación satisfactoria para algunos individuos singularmente considerados, o también para grupos más o menos numerosos, pero es satisfactoria cuando el rifica en las histórico social. Esto significa que un grupo social tiene su propia concepción del mundo, aunque embrionaria, que se manifiesta en la acción, y cuando irregular y ocasionalmente –es decir, cuando se mueve como un todo orgánico–, por razones de sumisión y subordinación intelectual, toma en préstamo una concepción que es la suya, una concepción de otro grupo social, la afirma de palabra y cree seguirla, es porque la sigue en «tiempos normales», es decir, cuando la conducta no es independiente y autónoma, sino precisamente sometida y subordinada.

He ahi también por qué no se uede separar la filosofía de la política, y por qué se puede demostrar, en cambio, que la elección de la concepción del mundo es también un acto político. Es preciso, por consiguiente, explicar por qué sucede que en cada época coexistan muchos sistemas y corrientes filosóficas; cómo nacen, cómo se difunden, por qué la difusión sigue ciertas lineas ruptura y ciertas direcciones, etc. Esto nos muestra cuán necesario es sistematizar critica y coherentemente nuestras Intuiciones del mundo y de la vida, fijando con exactitud lo que debe entenderle «sistema», a fin de que no sea comprendido en el sentido edantesco v profesoral de la palabra. ero esta elaboración sólo puede y debe ser hecha en el terreno de la historia de la filosofía, la cual muestra 4 DF errores y delirios, que no por haber sido cometidos en el pasado, cuando eran razonables, tienen por qué ser reproducidos en el presente, cuando no son necesariamente razonables. ¿Qué idea se hace es pueblo de la filosofía? Se la puede reconstruir a través de los modos de decir del lenguaje común.. Uno de los difundidos es aquel de «tomar las cosas con filosofía», el cual, una vez analizado, no tiene por qué ser rechazado totalmente. Es cierto ue se contiene en él una implícita invitación a la resignación y a paciencia; pero, por lo que parece, el punto más importante es su invitación a la reflexión, a tomar conciencia que lo que sucede es el fondo racional y como tal es preciso encararlo, concentrando fuerzas racionales y no dejándose arrastrar por los impulsos Instintivos y violentos.

Se podrían reagrupar estos modos de decir populares junto a las expresiones similares de escritores de carácter popular –tomándolas de los grandes vocabularios—, de las cuales forman parte los términos ‘Tilosofía», «filosóficamente», y, se odrá ver que éstas tienen un significado muy preciso, de superación de las pasiones bestiales y elementales, en una concepción de la necesidad que da al quehacer una dirección consciente. Este es el núcleo sano del sentido común, lo que podría llamarse el buen sentido y que merece ser desarrollado y convertido en cosa unitaria y coherente. Así aparece claro por qué no es posible separar lo se llama «filosofía científica’ de la filosofía «vulgar y popular, que sólo un conjunto disgrega p. nlones. 8 DF Pero en este punto se pla a fundamental de toda opiniones. ro en este punto se plantea el problema fundamental de toda concepción del mundo, de toda filosofía que se haya convertido una «religión», una «fe»; es decir, que haya producido una actividad práctica y una voluntad, y que esté contenida en éstas como «premisa» teórica implícita (una «ideología», se podría decir, si al término ideología se le diera el significado más alto de concepción del mundo que se manifiesta implícitamente en el arte, en el derecho, en la actividad económica, en todas las manifestaciones de la vida individual y colectiva); es decir, el problema de conservar la nidad ideológica de todo el bloque social, que precisamente es cimentado y unificado por esta ideología.

La fuerza de las religiones, y especialmente de la iglesia católica, ha consistido y consiste en ellas sienten enérgicamente la necesidad de la unión doctrinaria toda la masa «religiosa» y luchan para que los estratos intelectualmente superiores no se separen de los inferiores. La iglesia romana ha sido siempre la más tenaz en la lucha por impedir 5 que se formen «oficialmente» dos religiones: la de los «intelectuales» y la de las «almas simples». Esta lucha no ha transcurrido sin randes inconvenientes para la iglesia misma; pero tales inconvenientes están unidos al proceso histórico que transforma toda e una crítica corrosiva de la sociedad civil y que con g DF que la iglesia en su ámbito ha sabido establecer entre intelectuales y simples.

Los jesuitas han sido, indudablemente, los mayores artífices de este equilibrio, y para conservarlo han impreso a la iglesia un movimiento progresista tiende a dar ciertas satisfacciones a las exigencias de la ciencia y la filosof[a, pero con ritmo tan lento y metódico que las mutaciones no han sido percibidas por la masa de los simples, si bien parecen como «revolucionarias» y demagógicas ante los «integralistas». Una de las mayores debilidades de las filosofias inmanentistas [Teoría filosófica según la cual lo representado como contenido de la conciencia es la única realidad en oposición a lo que está fuera de ella] en general consiste precisamente en no haber sabido crear unidad ideológica entre lo bajo y lo alto, entre los «simples» y los intelectuales.

En la historia de la civilización occidental el hecho se ha verificado en escala europea, con el fracaso inmediato del Renacimiento, y también, en parte, de la Reforma, en omparación con la iglesia católica. Esta debilidad se manifiesta en la cuestión escolástica, en cuanto partiendo de las filosofías inmanentistas no ha intentado siquiera construir una concepción que pudiera sustituir la religión en la educación infantil; de ahi el sofisma seudo- por el cual pedagogos no religiosos (aconfesionales) y en realidad ateos, permiten la enseñanza de la religión porque la religión es la filosofía de la infancia de la humanidad que se renueva en cada infancia no metafórica. El idealismo se ha mostrado también adverso 0 a los movimientos cultura el pueblo», que se